Producción de peces: una forma de aumentar el consumo de “un alimento esencial”

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La acuicultura es una técnica de “cultivo de pescado” y representa el 53% de la producción global. “En principio, un pescado cultivado tiene la misma nutrición que un pescado capturado”, dijo a No toquen nada el director de Pesca y Acuicultura de la FAO, Manuel Barange.

El consumo de pescado en América Latina y el Caribe crecerá un 33% para 2030, según consigna el reciente informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO; por su sigla en inglés).

El documento de ‘El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2018’ pronostica para 2030 un importante impulso al bajo consumo de pescado y espera que el consumo total de pescado aumente en todas las regiones y subregiones, con un gran crecimiento proyectado en América Latina (+33%), África (+37%), Oceanía (+28%) y Asia (+ 20%).

“El crecimiento en el consumo se registra desde 1960, cuando comíamos una media de 10 kilos por persona por año. Hoy estamos en 20,3. A medida que los países se desarrollan económicamente, mejoran su situación económica, mejoran su alimentación e incluyen consumo de proteína animal”, indicó Barange.

El crecimiento de hace décadas se debe en gran parte a la acuicultura.

La acuicultura es el cultivo de animales (pescados y crustáceos, por ejemplo) en condiciones que mitigan el daño al medio ambiente pero que que son producidos fuera de su medio natural, que puede ser el mar, agua dulce o terrenos en los que se hacen espacios con agua para esta producción.

“La acuicultura es la industria alimentaria que más ha crecido en los últimos 50 años y al representar el 53% de la producción global supera a la tradicional pesca de captura”.

Más fácil, ¿menos bueno?

Barange aclaró que no hay una diferencia de calidad entre el pescado cultivado y de captura. “La acuicultura permitió aumentar el volumen disponible de pescado y, en principio, tiene la misma nutrición que un pescado capturado. A medida que las industrias maduran y se hacen más rentables, buscan alternativas, usan menos pescado marino y lo reemplazan por otros alimentos. Si alimentas un pescado con soja y no con otros pescados, por supuesto que su composición cambia”.

“Si se alimentan bien, ambos son igual de saludables”.
— Barange.

Sobre este proceso, indicó que hay controles como los que existen con cada especie que se cultiva y termina en el plato del consumidor.

A su vez, resaltó que el pescado (cultivado o capturado) “es una fuente única de proteínas y micronutrientes que son esenciales para la alimentación de mujeres embarazadas y niños, para el desarrollo del ser”.

“La idea de que los peces que se cultivan tienen menos nutrición que los que se capturan no tiene sentido”.
— Barange.

Poco consumo, mucha explotación

Una de cada tres especies está sobreexplotada. Sin embargo, si se atiende solamente a la región de Sudamérica, tanto en el Atlántico como en el Pacífico, son dos de cada tres.

“Hoy están sobreexplotadas el 33% de las poblaciones, en 1970 eran el 10%. Los países acordaron que para 2020 llegarán al máximo nivel de sostenibilidad pero hay un tercio que de acá a dos años deberá mejorar, es preocupante”, sostuvo Barange.

Además, dijo que la tendencia en los países desarrollados es a controlar y gestionar las poblaciones, por lo que se ve un descenso en las capturas. Mientras tanto, en los países subdesarrollados no suele haber límites, por lo cual se registra un crecimiento sostenido.

“Si la tendencia se mantiene va a determinar un decrecimiento de la sostenibilidad y un cierto colpaso de las poblaciones sobreexplotadas. Ahí es donde nos preocupamos”, comentó Barange.

El pangasius y Uruguay

Sobre la polémica alrededor del pangasius, una especie de mala reputación que se importa de Asia a Uruguay y que a veces se intenta vender como lenguado, el director de Pesca y Acuicultura de la FAO dijo que en el mundo se cultivan unas 500 especies diferentes y el pangasius es una de ellas, por lo que hay casos de acuicultura de mucha calidad y también de poca.

“En cualquier industria que depende del crecimiento de animales que conviven en una zona o área muy específica se pueden desarrollar enfermedades, hay que tratarlas y tratarlas bien. Pero eso pasa tanto en los peces como en los pollos, las ovejas y cualquier animal”, resaltó.

“Se necesita control del uso de antibióticos para que el abuso no fomente la resistencia” de microbios y bacterias.
— Barange.

El consumo medio de pescado por persona por año en el mundo es de 20,3 kilogramos mientras que en Uruguay ronda los 10 kilos. Uruguay está en la actualidad al nivel de la media mundial de consumo de 1960.

Barangé indicó que lo importante es atender el balance nutricional pero Uruguay debería mejorar: “Hay muchos países que se alimentan a esa tasa, mientras otros superan los 50 o 60 kilos, como islas del Pacífico, Islandia y Groenlandia. La tasa uruguaya es la mitad de la mundial y aunque no hay una dieta perfecta, hay que ver este dato como que hay personas de Uruguay que no comen pescado o lo hacen en cantidades mínimas. Ahí hay que ver cuál es el balance”.

Si se reemplazan con animales de tierra hay balance pero si lo cambian por cereales o no cubren el consumo de proteínas es más peligroso. Por otra parte, el impacto ambiental de producir proteína animal en tierra es mucho mayor que el de la proteína animal del agua.
Fuente: https://180.com.uy/articulo/76209_un-alimento-esencial-para-embarazadas-y-ninos-mas-alla-de-su-forma-de-produccion

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