Alimentos futuros: Directrices sugeridas para un desarrollo sostenible del sector acuícola

El indiscutible crecimiento y contribución de la acuicultura al suministro mundial de alimentos, exige del sector la adopción de buenas prácticas, con una perspectiva holística, con la finalidad de asegurar esta expansión de una manera social, económica y ambientalmente sostenible a largo plazo.

Desde la primera publicación de las directrices técnicas para el desarrollo de la acuicultura (FAO, 1997), esta institución ha publicado dos lineamientos relacionados con los alimentos, el primero sobre el uso de buenas prácticas en su fabricación y el segundo sobre el uso de peces silvestres como alimento.

La controversia surge a partir de la incorporación del término “fish-in fish-out” (FIFO, por sus siglas en inglés) como una métrica para el uso de harina y aceite de pescado en alimentos compuestos, y la sustentabilidad percibida del sector acuícola a largo plazo dependiente de estos recursos provenientes de la pesca silvestre.

Específicamente, en lo concerniente a la metodología empleada para convertir el uso de harina y aceite de pescado en equivalentes de peso de peces vivos.

“La métrica FIFO no intenta ser una medida precisa de cuanto pescado silvestre se requiere para producir una cantidad determinada de pescado de cultivo, más bien es para llamar la atención de la dependencia de la industria de alimento acuícola de la pesca de captura.”

Sin embargo, debido a que gran parte del sector de la acuicultura busca presentar sus productos como alternativa a la pesca de captura, FIFO destaca la dependencia específica que tiene la industria de este recurso silvestre.

Algunos críticos de la acuicultura se han centrado en su dependencia de los peces silvestres, con base en la importancia de la conservación marina.

El enfoque de estos críticos no reconoce que existe compensación en el impacto ambiental a través de la sustitución de ingredientes y recursos como soya, deforestación/ conversión, fabricación de ingredientes y consumo de energía, por peces silvestres.

Necesidad de un enfoque más holístico de “feed-in fish-out”

Es claro que tanto la métrica FIFO como otros índices no son indicadores de sostenibilidad per se, a menos que se relacionen directamente con la sostenibilidad (o no) de la pesca en específico y/o con el procesamiento de los desechos de la producción de harina y aceite de pescado.

Por tanto, existe la necesidad de una perspectiva holística que considere otros factores relacionados con la alimentación para asegurar un desarrollo sostenible a largo plazo del sector de la acuicultura, como los cuatros niveles de acción descritos a continuación.

1. Cuestiones de sostenibilidad relacionadas con formulación de alimentos y selección de ingredientes

Se requiere prohibir el uso de:

i) ingredientes provenientes de alimentos marinos no sostenibles, incluidas harinas, aceites y ensilajes/hidrolizados derivados de peces, crustáceos, moluscos marinos capturados en la naturaleza sobrexplotados y/o gestionados de forma no sostenible, y especies de plantas acuáticas;

ii) fuentes de ingredientes de alimentos terrestres no sostenibles y/o adulterados, incluidas las comidas derivadas de especies de animales silvestres protegidas y/o en peligro de extinción;

iii) fuentes de ingredientes de alimentos terrestres no aprobadas por razones religiosas y/o de seguridad alimentaria, incluidos los alimentos que contienen harinas de subproductos de animales terrestres, ingredientes de alimentos provenientes de vegetales genéticamente modificados y estiércol animal;

iv) realimentación con ingredientes de alimentos derivados de la misma especie por bioseguridad;

v) productos químicos, medicamentos y aditivos no aprobados para alimentos.

Se recomienda reducir la huella de carbono de alimentos acuícolas a través del uso reducido de ingredientes provenientes de alimentos importados, así como un mayor uso y reciclaje de recursos agrícolas y pesqueros disponibles localmente y gestionados de manera sostenible.

Limitar la selección y el uso de ingredientes de alimentos, incluida la pesca incidental, especies de peces pelágicos pequeños y granos de cereales, almidones, legumbres y semillas oleaginosas, provenientes de fuentes de grado alimentario.

2. Cuestiones de sostenibilidad relacionadas con elaboración y calidad de los alimentos

Se requiere asegurar que:

i) la planta de fabricación de alimentos opere de acuerdo con todas las leyes nacionales y los estándares relacionados con la producción de alimentos compuestos desarrollados por la FAO, la Alianza Global para las Buenas Prácticas Agrícolas (GLOBAL G.A.P., por sus siglas en inglés), la Alianza Mundial para la Acuicultura (GAA) y/o el Consejo de Administración de la Acuicultura (ASC, por sus siglas en inglés);

ii) se cuente con la supervisión en las cadenas de suministro de ingredientes para demostrar a los compradores y autoridades que no se producen con trabajo forzoso o infantil;

iii) los alimentos producidos estén formulados para cumplir con los requisitos de nutrientes dietéticos de las especies objetivo para un crecimiento y una salud óptimos y para el sistema de cultivo y la densidad de población previstos (FAO 2001).

Además, se requiere que en la planta de alimentos exista un laboratorio de control de calidad de los productos, abarcando uso de infrarrojo cercano y técnicas analíticas de química húmeda para análisis de rutina de los alimentos e ingredientes, incluido el análisis próximo, análisis de nutrientes específicos (si es necesario), detección de micotoxinas y posibles contaminantes y adulterantes.

También, se precisa la declaración abierta, por razones de transparencia, de ingredientes y aditivos empleados en bolsas y etiquetas de los alimentos (listados de mayor a menor), así como los niveles de los nutrientes esenciales en la dieta.

“Se recomienda minimizar el uso de barridos de fábricas de alimentos y desechos de procesamiento (incluyendo barridos de pisos y comidas procesadas rechazadas debido a fallas de calidad) entre los alimentos terminados.”

También, la necesidad de establecer un programa e instalaciones de investigación y desarrollo (I+D) para la realización de las pruebas rutinarias de nuevos aditivos para alimentos, ingredientes y formulaciones del alimento, abarcando la determinación de digestibilidad de nutrientes aparentes o de los ingredientes alimenticios usados.

Y, finalmente, se aconseja dedicar suficientes fondos y recursos (incluso personal) para la recolección de datos de la granja y el soporte técnico en cuanto a almacenamiento y manejo de sus alimentos, al igual que entrenamiento para pequeños y medianos acuicultores.

3. Cuestiones de sostenibilidad relacionadas con uso de alimentos y su impacto

Se requiere que los acuicultores:

i) monitoreen y registren el consumo de alimentos, la biomasa de peces/ camarones, la supervivencia y la eficiencia biológica y económica aparente de los alimentos;

ii) almacenen sus alimentos en condiciones frescas y bien ventiladas para mantener su calidad y la estabilidad de los nutrientes,

iii) no incluyan en los alimentos ingredientes y aditivos no aprobados;

iv) optimicen el consumo de alimento y la eficiencia alimenticia de las especies cultivadas y las condiciones de calidad del agua, siguiendo las buenas prácticas internacionales;

v) monitoreen el impacto ambiental de sus alimentos al verificar los niveles de desecho de los nutrientes durante el ciclo de cultivo y minimizar los impactos ambientales negativos recirculando el agua y/o el tratamiento de efluentes/IMTA antes de la descarga.

Se les recomienda establecer en la granja un programa e instalaciones de I+D para las pruebas internas de los diferentes alimentos y regímenes alimenticios, a fin de reducir costos y optimizar sus sistemas de alimentación.

Así como la necesidad de incrementar la comunicación e información entre acuicultores, fabricantes de alimentos, responsables políticos, consumidores e investigadores para optimizar el uso del alimento, el manejo de la granja, la rentabilidad y la sostenibilidad a largo plazo del sector acuicultor.

4. Cuestiones de sostenibilidad relacionadas con calidad del pescado y seguridad alimentaria

Se requiere garantizar que los alimentos usados por los acuicultores no tengan efecto negativo en la
calidad nutricional y la seguridad de los productos acuícolas, monitorear la composición nutricional,
calidad y seguridad de los productos acuícolas destinados al consumo humano, incluyendo pescado/camarones enteros, pescado eviscerado, albóndigas de pescado, salsas de pescado, hamburguesas de pescado, empanizados, etc., dependiendo de las especies y país de origen.

“Se destaca la necesidad de maximizar el uso de los recortes derivados de la acuicultura, como recortes de pescado/camarones para el consumo humano directo siempre que sea posible, incluyendo la producción de comida rápida y/o comidas preparadas de bajo costo para el consumo masivo.”

Así mismo, la necesidad de fomentar la mejora nutricional y potenciar los atributos para la salud que poseen los productos acuícolas mediante el enriquecimiento de la dieta con nutrientes esenciales clave.

De igual manera, la necesidad de promover la conciencia pública y la comprensión sobre los beneficios nutricionales y para la salud de los productos alimenticios acuáticos cultivados y, al hacerlo, fomentar un mayor consumo de tales productos (Tacon et al., 2020).

Observaciones finales

Con la producción total mundial de las principales especies acuícolas cultivadas alcanzando un máximo de 45.41 millones de toneladas en 2018 y el consumo de alimentos compuestos estimado en 52.74 millones de toneladas (Figura 1, Tabla 1), se espera que su producción llegue a 58.96 millones toneladas para 2025 (Tacon, 2020).

Sin embargo, para alcanzar esta cifra, la industria de alimentos acuícolas debe crecer a una tasa promedio de 7.7% por año (Figura 2), incluyendo el suministro de ingredientes para alimentos.

En el caso de la harina y el aceite de pescado, la industria de alimentos acuícolas ha aprendido exitosamente a cómo reducir su dependencia de estos dos productos naturales limitados. Por ejemplo, el contenido promedio de harina y aceite de pescado de los alimentos para salmón noruego ha caído durante 30 años desde un máximo de 65% y 24% en 1990 a un mínimo de 13% y 11% en 2019, respectivamente.

“La menor dependencia de la harina y el aceite de pescado del sector de producción de alimentos acuícolas en Noruega se debe al mayor uso de fuentes de lípidos y proteínas vegetales y animales terrestres, así como a la suplementación dietética con aminoácidos esenciales, ácidos grasos y minerales.”

A pesar de la menor dependencia de los recursos de alimentos marinos (en particular, del aceite de
pescado), el sector de la acuicultura del salmón ha recibido una atención mediática negativa en varios países europeos y de América del Norte y del Sur, debido principalmente a la percepción negativa de su impacto ambiental.

En contraste, en la región asiática, donde se concentra la mayor parte de la producción acuícola (91.76% de la producción acuícola mundial total en 2018), la acuicultura se ve de una manera mucho más positiva, no solo como un proveedor de productos alimenticios acuáticos asequibles y de alta calidad, sino también en términos de oportunidades de empleo y aumento de ingresos, salud y bienestar de las comunidades rurales y costeras.

“Es necesario ver la acuicultura de manera holística, y los impactos y beneficios sociales y económicos del sector también deben considerarse en la evaluación general de su sostenibilidad a largo plazo para las generaciones futuras.”

En conclusión, un sistema alimentario sostenible es un sistema alimentario que brinda seguridad alimentaria y nutrición para todos, de tal manera que las bases económicas, sociales y ambientales para generar suministro de alimentos y nutrición a las generaciones futuras no se vean comprometidas.

Es decir, es rentable en todo, tiene amplios beneficios para la sociedad y, también, un impacto positivo o neutral en el medio ambiente.

Además, dada la complejidad de los sistemas de producción de alimentos, incluidos los destinados a la acuicultura, está claro que se requiere una respuesta más holística y coordinada para generar valor positivo en las tres dimensiones de impactos económicos, sociales y ambientales, simultáneamente (Figura 3; FAO, 2018).

Esta es una versión resumida desarrollada por el equipo editorial de Panorama Acuícola Magazine del artículo titulado “FUTURE FEEDS: SUGGESTED GUIDELINES FOR SUSTAINABLE DEVELOPMENT” escrito por ALBERT G. J. TACON – Aquahana LLC, Kailua, Hawaii, USA; MARC METIAN – Principality of Monaco, International Atomic Energy Agency, Monaco; AARON A. MCNEVIN – World Wildlife Fund, Washington, DC, USA. La versión original fue publicada en DICIEMBRE, 2021 a través de REVIEWS IN FISHERIES SCIENCE & AQUACULTURE. Se puede acceder a la versión completa a través de https://doi.org/10.1080/23308249.2020.1860474

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