acuicultura mundial

¿Qué limita el crecimiento de la acuicultura mundial?

Por: Artemia Salinas

Los acuicultores no tienen otra opción que perfeccionar las estrategias de mercado para sus productos acuícolas, volverse expertos procesadores, comercializadores y vendedores. El mercado es la única fuente de recursos que van a encontrar en el futuro cercano para crecer y prosperar.

La FAO, con el objetivo de hacer cumplir los objetivos mundiales de desarrollo sostenible 2030, debe acelerar las medidas para abordar la seguridad alimentaria conservando al mismo tiempo los recursos naturales.

En el presente decenio, que ha llamado “Decenio de acción para cumplir los objetivos mundiales”, debe apuntar a que “los alimentos acuáticos pueden satisfacer un porcentaje mayor de las necesidades de alimentos nutritivos de la humanidad, por lo que ha creado una VISIÓN que llama Transformación Azul.

Esta visión tiene el objetivo de transformar de manera sostenible los sistemas alimentarios acuáticos, una solución, según dice, en donde sea reconocida la acuicultura “como una industria que contribuye a la seguridad alimentaria y nutricional y el bienestar medioambiental y social mediante la conservación de la salud de los ecosistemas acuáticos, la reducción de la contaminación, la protección de la biodiversidad y la promoción de la igualdad social”.

¡Vaya!, no ha dejado nada por fuera. La verdad es que por más esfuerzos que ha hecho la FAO en los últimos 20 años promoviendo el crecimiento sostenible de la acuicultura en el mundo, los gobiernos de sus países miembros, con pocas excepciones como Vietnam y China, entre otros, han dejado el crecimiento de su propia industria acuícola a los mercados.

Es decir, los productos pesqueros que ya gozaban el reconocimiento y el gusto de los consumidores de clase media alta y alta en los países industrializados fueron sustituidos poco a poco por productos acuícolas iguales… bueno casi iguales, con el dinero que pagaban los comensales en distinguidos y caros restaurantes para obtener un plato con un filete de salmón de Alaska o unos camarones tigre asiático de las costas de Malasia.

La producción de las especies que no tiene esos mercados desarrollados, no ha tenido ninguna fuente de ingresos y financiamiento, permaneciendo estancados en su crecimiento en espera de la inversión del Estado para fomentar su producción y su consumo… y esta inversión, salvo la excepción de algunos países mencionados con anterioridad, no ha llegado y, muy probablemente, no llegará antes de que termine el “Decenio de acción para cumplir los objetivos mundiales” de desarrollo sostenible de la FAO.

Considerando los retos que los gobiernos de los países miembros de la FAO están enfrentando en estos momentos –la inflación que afecta la economía mundial, los efectos del cambio climático en la producción agrícola y la escasez de granos por la guerra entre Rusia y Ucrania, que, según expertos, podría terminar generando una crisis alimentaria mundial de proporciones catastróficas–, es difícil pensar que, aún con intención, estos gobiernos se inclinen por invertir en el desarrollo de su potencial acuícola cuando deben resolver problemas básicos de alimentación para sus poblaciones más vulnerables.

“Muchos acuicultores nacieron a partir de la falta de capacidad de la pesca para satisfacer la demanda de productos como salmón, camarón y algunos moluscos.”

En un principio no tuvieron la necesidad de planificar estrategias comerciales complejas para desarrollar su mercado, fueron compensando poco a poco esa demanda que dejaban las pesquerías sobreexplotadas en un canal que absorbía toda la producción, a un precio razonable.

Hoy la situación es diferente. Los acuicultores no tienen otra opción que perfeccionar las estrategias de mercado de sus productos acuícolas, volverse expertos procesadores, comercializadores y vendedores. El mercado es la única fuente de recursos que van a encontrar en el futuro cercano para crecer y prosperar.

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