Por: Redacción de PAM*
La acuicultura está revolucionando la producción mundial de alimentos, superando a la pesca como la principal fuente de productos del mar. Sin embargo, persisten las preocupaciones sobre su impacto ambiental y equidad social. A partir de los indicadores de desempeño de la acuicultura, este estudio evalúa 57 sistemas acuícolas a través de 19 dimensiones, revelando que la sostenibilidad económica, social y ambiental a menudo son complementarias.
La acuicultura es un componente reciente y de rápido crecimiento del sistema global de producción de alimentos, superando a la pesca como la principal fuente de productos del mar para el consumo humano. Tiene el potencial de apoyar los medios de vida, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental, pero persisten las preocupaciones con respecto a sus impactos ecológicos y sociales. La falta de datos exhaustivos ha dificultado las comparaciones sistemáticas de los sistemas de producción acuícola.
Este estudio utiliza datos de los indicadores de desempeño de la acuicultura (API, por sus siglas en inglés) de 57 sistemas acuícolas para evaluar la sostenibilidad en las dimensiones económica, ambiental y social. Los hallazgos indican que, en promedio, estos tres pilares son complementarios, con un vínculo más débil entre la sostenibilidad económica y ambiental, y un vínculo más fuerte entre los aspectos sociales y ambientales.
El estudio también explora controversias clave, incluida la sostenibilidad de la acuicultura de agua dulce frente a la marina, y la preferencia por el monocultivo sobre el policultivo. Se identifican especies y tipologías de acuicultura de alto desempeño, enfatizando el rol y la inversión en la acuicultura sostenible.
Las preocupaciones ambientales, como la destrucción del hábitat, la contaminación por nutrientes y la dependencia de peces silvestres para la alimentación, pueden mitigarse mediante las regulaciones y los incentivos de mercado. Por ejemplo, el aumento de los precios de la harina de pescado ha impulsado a la industria a explorar fuentes de proteínas alternativas. Además, las emisiones de gases de efecto invernadero de la acuicultura se comparan favorablemente con respecto a otros sistemas alimentarios.
La sostenibilidad social sigue siendo controvertida, particularmente en los países en desarrollo, donde los mercados acuícolas a menudo satisfacen la demanda urbana e internacional. Las granjas marinas automatizadas y a gran escala pueden contribuir poco al empleo y la seguridad alimentaria, mientras que la producción por contrato puede exacerbar la desigualdad social. Sin embargo, la acuicultura también se ha relacionado con el desarrollo económico, el alivio de la pobreza y un mayor acceso a alimentos nutritivos.

Métodos
Los API evalúan el desempeño ambiental, económico y social de los sistemas acuícolas, que generalmente se caracterizan por ser grupos industriales dedicados a la producción de una sola especie en un país. Estos incorporan un total de 88 indicadores de desempeño, clasificados en 19 dimensiones, con una escala de valoración del 1 al 5, que reflejan la variación global.
El desempeño ambiental evalúa el uso de alimentos, el uso del agua y el impacto en el ecosistema. El análisis de desempeño económico abarca los beneficios obtenidos en el mercado, mientras que el desempeño social considera los medios de vida y los salarios de los individuos. Además, 66 indicadores de entradas contemplan los enfoques de gestión, regulaciones e infraestructura.
Durante el período comprendido entre los años 2020 y 2021, se implementaron API en un total de 57 sistemas acuícolas, lo que equivale al 41% de la producción mundial y al 37% de su valor total. La evaluación se ha llevado a cabo en 21 países y abarca un total de 40 especies, con predominio de los peces de aleta (50%) en la muestra.
La recopilación de datos se realizó mediante la evaluación de expertos, utilizando datos específicos, indicadores sustitutivos y entrevistas, garantizando así la coherencia del proceso. A pesar de la subestimación de ciertos sectores, los resultados se mantienen estables en los distintos análisis.
Resultados
Sinergias y compensaciones entre los tres pilares de la sostenibilidad
Tras un exhaustivo análisis de 57 estudios de caso de sistemas acuícolas, se han obtenido resultados que indican correlaciones positivas y estadísticamente significativas entre la sostenibilidad ambiental, económica y social. Estos hallazgos sugieren que, en promedio, no existen compensaciones entre estos pilares (Figura 1).

La correlación entre sostenibilidad ambiental y económica en la acuicultura (0.33) es inferior a la observada en la pesca (0.52), dado que los impactos ambientales de la acuicultura afectan de manera menos directa a la productividad y los acuicultores cuentan con un mayor control sobre diversas variables de producción, especialmente en los sistemas intensivos. Es posible que se requieran regulaciones e incentivos de mercado, tales como etiquetas ecológicas, para limitar las externalidades ambientales (Pincinato et al., 2021; Bush, 2013; Asche, 2021).
La correlación entre la sostenibilidad medioambiental y la comunidad (0.45) es más fuerte que en la pesca (0.23), probablemente debido a la ubicación fija de la acuicultura, que fomenta los beneficios sociales locales. La correlación entre sostenibilidad económica y social (0.55) confirma el apoyo de la acuicultura al desarrollo de la comunidad, la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria.
Entorno de producción, tecnologías y especies
Los resultados en la acuicultura fluctúan en función del entorno de producción, la tecnología empleada y las especies consideradas (Figura 2). Según lo señalado por Belton et al. (2020) y Costa-Pierce (2022), la acuicultura de agua dulce y la marina presentan un desempeño comparable en términos de sostenibilidad, lo que plantea interrogantes sobre la suposición de que una actividad es intrínsecamente superior a la otra.

Los monocultivos superan a los policultivos en los tres pilares de la sostenibilidad, lo que contradice la creencia de que el policultivo optimiza el uso de los recursos (Chopin et al., 2012). Si bien se anticipa que los monocultivos puedan obtener mejores resultados económicos y sociales, su ventaja medioambiental sugiere que, bajo una gestión adecuada, podrían ser más sostenibles de lo esperado.
Entre las especies clave, los moluscos son los que exhiben un desempeño medioambiental más favorable, debido a su capacidad de alimentarse por filtración, lo que elimina la dependencia de alimentos industriales y harina de pescado, al tiempo que contribuyen con servicios ecosistémicos (Barret, 2022). No obstante, los moluscos se enfrentan a desafíos económicos debido a su vulnerabilidad frente al estrés medioambiental y a las enfermedades (Advelas, 2021; Moor et al., 2022).
El salmón obtiene una alta valoración en todas las dimensiones, gracias a los avances tecnológicos y al uso eficiente de los alimentos (Ytrestøyl, 2015). Sin embargo, su industria se caracteriza por una elevada inversión extranjera, lo que suscita preocupación por los beneficios para la comunidad local (Phyne, 2010; Hishamunda, 2014; Young, 2019). La carpa, que se produce predominantemente en sistemas extensivos, tiende a obtener una valoración económica más baja debido a su reducido valor de producción (Kumar, 2016 y 2018).
La mayor variabilidad entre las especies se observa en la propiedad local, el comercio y los parámetros medioambientales, como certificación, uso de alimentos y gestión de efluentes.

Comercio internacional
La expansión de la acuicultura se encuentra estrechamente vinculada con el comercio internacional de los productos marinos. La producción orientada a la exportación se promueve con frecuencia como estrategia para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza (Anderson, 2018; Gephart, 2015). El cultivo de camarones en el sudeste asiático ha sido objeto de especial escrutinio debido a sus impactos ambientales y sociales (Belton y Little, 2008; Primavera, 1997; van Mulekom et al., 2006; Rivera-Ferre, 2009).
En los países de bajos ingresos, la acuicultura orientada a la exportación supera a la producción nacional en cuanto a sostenibilidad medioambiental (t(32) = 2.206, p = 0.035) y económica (t(28) = 2.658, p = 0.013), lo que contradice las afirmaciones que sostienen que las exportaciones conducen a una mayor degradación medioambiental (van Mulekom et al., 2006).
Estos hallazgos sugieren que las industrias exportadoras podrían estar experimentando mejoras gracias a los incentivos de sostenibilidad promovidos por el mercado. Sin embargo, el desempeño de la comunidad no muestra diferencias significativas entre la acuicultura de exportación y la nacional (t(22) = 0.410, p = 0.686).
En los países de altos ingresos, la acuicultura nacional obtiene una valoración medioambiental significativamente superior a la producción orientada a la exportación (t(8) = -2.829, p = 0.0210). Sin embargo, el desempeño económico continúa siendo más favorable para las exportaciones (t(6) = -3.945, p = 0.008). Estos hallazgos sugieren que la producción destinada a los mercados nacionales y de exportación genera resultados de sostenibilidad divergentes, influenciados por el estado de desarrollo.
Los mercados de exportación de los países desarrollados exigen prácticas sostenibles, lo que incentiva la mejora del desempeño ambiental en los países en desarrollo. No obstante, los mercados nacionales de los países en desarrollo carecen de incentivos similares, lo que limita la producción sostenible.
En términos generales, la acuicultura exhibe una dinámica de sostenibilidad compleja, influenciada por los métodos de producción, las especies cultivadas y la orientación del mercado. Las decisiones en materia de políticas e inversiones serán fundamentales para garantizar que la acuicultura siga equilibrando eficazmente los objetivos económicos, sociales y ambientales.

Discusión
La producción acuícola está experimentando un crecimiento significativo, pero también enfrenta críticas debido a prácticas consideradas insostenibles desde el punto de vista medioambiental y social, en aras de alcanzar objetivos económicos. El presente estudio se ha servido de datos recabados a través de los API para 57 sistemas acuícolas, y describe que, en promedio, los tres pilares de la sostenibilidad son complementarios, lo que sugiere que no se producen compensaciones sistemáticas entre la sostenibilidad económica, medioambiental y social.
Por lo tanto, es posible alcanzar un nivel de producción acuícola que sea, a la vez, sostenible y rentable. Asimismo, las compensaciones fundamentales entre la sostenibilidad económica, ecológica y social no deben considerarse la norma, aunque puedan existir en casos específicos. Sin embargo, los resultados también indican una variación significativa en el grado de sostenibilidad de los diferentes sistemas acuícolas, lo que respalda la observación de Naylor et al. (2021) de que se trata de una industria muy heterogénea, aspecto de suma relevancia, y los resultados obtenidos sugieren que es probable que ciertos debates de gran importancia estén siendo simplificados en exceso.
Esta situación se torna evidente en el contexto del debate sobre las ventajas relativas y el potencial de la acuicultura de agua dulce frente a la marina. Los resultados obtenidos evidencian que esta distinción no resulta particularmente relevante, ya que los sistemas operan de manera muy similar en las tres dimensiones de la sostenibilidad. Otros factores, como la diferencia entre moluscos y peces o el grado de control sobre el proceso de producción, parecen tener mayor importancia.
Es pertinente señalar que los sistemas de producción acuícola exhiben una amplia diversidad en términos de espacio, tecnología de producción, especies y mercado. La identificación de resultados desfavorables en ciertas especies y dimensiones no constituye un argumento suficiente para rechazar la tecnología de producción de alimentos, sino que debe ser utilizada para informar las decisiones políticas y de inversión. Además, los datos proporcionan una referencia del desempeño medio de los sectores, así como de los diferentes grupos de especies.
No obstante, estos análisis constituyen solo el punto de partida, y el desarrollo continuo de la base de datos API facilitará el análisis de aspectos más específicos y contribuirá de manera significativa a mejorar la sostenibilidad del sector acuícola. La ampliación de la base de datos resultará beneficiosa, ya que permitirá el análisis de subsistemas específicos y hará que la muestra sea más representativa de la acuicultura mundial. Por ejemplo, las observaciones adicionales sobre las algas marinas facilitarían el análisis de uno de los segmentos de la acuicultura que está experimentando un mayor crecimiento.
Conclusión
La acuicultura constituye un sistema de producción alimentaria que está experimentando un crecimiento notable y presenta tanto desafíos como oportunidades para la sostenibilidad. El presente estudio evidencia que la sostenibilidad económica, social y medioambiental tienden a ser complementarias, aunque se observan variaciones entre especies, métodos de producción y dinámica del mercado.
Si bien algunos sistemas se enfrentan a problemas medioambientales y sociales, la gobernanza, las políticas y las inversiones pueden impulsar mejoras. Ciertamente, resulta evidente que las investigaciones futuras y la ampliación de la recopilación de datos serán de vital importancia para perfeccionar las estrategias que garanticen el papel de la acuicultura en la producción alimentaria sostenible mundial.
Esta es una versión resumida desarrollada por el equipo editorial de Panorama Acuícola Magazine del artículo “ENVIRONMENTAL, ECONOMIC, AND SOCIAL SUSTAINABILITY IN AQUACULTURE: THE AQUACULTURE PERFORMANCE INDICATORS” escrito por GARLOCK, T. ─ Auburn University; ASCHE, F. ─ University of Florida & University of Stavanger; ANDERSON, J. ─ University of Florida; EGGERT, H. ─University of Gothenburg; y ANDERSON, T.─University of Florida & University of California at Davis. La versión original, incluyendo figuras, fue publicada en JUNIO de 2024 en NATURE COMMUNICATIONS. Se puede acceder a la versión completa a través de https://doi.org/10.1038/s41467-024-49556-8



