• Busca reducir el riesgo de diligencia debida para las inversiones en acuicultura, clima y biotecnología, entre otros objetivos
Hatch Blue ha lanzado una plataforma ampliada de Seaweed Insights, que ofrece la primera visión regional basada en datos del sector de las macroalgas en América Latina y el Caribe (ALC). Basándose en modelos de investigación validados previamente y ya implementados en Asia y Alaska, esta ampliación se centra en LAC, una región que hasta ahora ha sido poco cartografiada, pero que consideran con un gran potencial, por sus extensas costas, su gran biodiversidad y la demanda creciente de insumos marinos sostenibles.
De acuerdo con la empresa, Hatch Blue aborda así una ineficiencia crítica del mercado: la falta de datos fiables y estandarizados sobre dónde se producen las algas marinas, a qué escala y por qué actores. Al cerrar esta brecha de datos, Seaweed Insights estaría permitiendo identificar cadenas de suministro listas para la inversión; descubrir tempranamente centros de producción de algas marinas escalables; a la vez que reducir el riesgo de diligencia debida para las inversiones en acuicultura, clima y biotecnología.
Cuatro socios financieros
Hatch Blue es una empresa especializada en consultoría para acuicultura regenerativa. Se enfoca en cultivo regenerativo de algas marinas y bivalvos, con experiencia que cubre mercados emergentes de productos de algas marinas, tecnologías de producción para diversas aplicaciones, incluidos alimentos, textiles y atención médica.
Esta iniciativa ha sido posible por el apoyo de cuatro socios financieros principales: Builders Vision Philanthropy, Mustardseed Trust, The Nest Family Office y el Centro de Innovación Aplicada a la Acuicultura (iAlumbra). Estos socios destacan la importancia del crecimiento basado en datos para fomentar una industria de algas marinas equitativa y resiliente.
Zona geográfica prioritaria
Según aseguran, LAC representa una zona geográfica prioritaria para el crecimiento regenerativo de la economía azul, con potencial para apoyar la producción positiva para el clima, los medios de vida resilientes en las zonas costeras y los mercados globales emergentes de alimentos, materiales y bioestimulantes.
La plataforma de Hatch Blue se posiciona como la capa de inteligencia fundamental para los inversores que buscan una exposición temprana a este sector en rápido crecimiento.
Seis países productores clave
El estudio final abarcó seis países productores clave, y el trabajo de campo se llevó a cabo entre julio y noviembre de 2025. La directora de proyectos de Hatch Blue, Karlotta Rieve, pasó tres semanas sobre el terreno en Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Granada y Venezuela, durante julio y agosto, seguidas de otras tres semanas en Chile y Brasil durante octubre y noviembre. El equipo entrevistó a más de 75 agricultores y visitó 15 importantes centros de producción en 20 regiones agrícolas, incluidas 10 islas, recopilando datos sobre las prácticas de cultivo y la dinámica de la cadena de suministro.
El proyecto documentó los principales grupos de algas rojas cultivadas en la región, incluidas las especies eucheumatoides y Gracilaria, que constituyen la columna vertebral comercial de la industria. También tuvo como objetivo documentar el kelp gigante (Macrocystis pyrifera). Sin embargo, debido al tamaño insuficiente de la muestra, el kelp gigante se excluyó de las comparaciones estandarizadas, ya que solo se identificaron dos granjas activas en Chile.
Fundamentos para la expansión regional
El informe concluye que la expansión regional es tanto un reto organizativo como técnico. Los modelos integrados y basados en la comunidad que conectan a agricultores y empresarios se identifican como las vías más prometedoras para el crecimiento futuro. En Brasil, las estructuras de agricultura por contrato han ayudado a garantizar el acceso al mercado y precios estables para los pequeños agricultores.
El crecimiento futuro también depende de diseños agrícolas resistentes al clima, incluida la mejora de la calidad de la siembra. En Chile y Brasil, la investigación estratégica se centra cada vez más en los biobancos genéticos y la selección de cepas para desarrollar variedades más adecuadas a los entornos locales. Además, se necesitan marcos normativos claros y condiciones de mercado justas para mejorar la estabilidad del mercado y garantizar un acceso fiable a los productores.



