Por: Sheila Castellanos Martínez, André Luiz Braga de Souza, Luis M. Enríouez-Paredes y Tatiana N. Olivares-Bañuelos*
El Pacífico mexicano alberga un tesoro biotecnológico: los pulpos Octopus bimaculatus y Octopus bimaculoides. Este artículo aborda ocho años de trabajo en el Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad Autónoma de Baja California para dominar su cultivo, abordando desde la nutrición de paralarvas hasta su estatus como seres sintientes, donde la ciencia busca equilibrar la demanda comercial con el bienestar animal para consolidar una acuicultura sostenible en México.
Descifrando a los pulpos
Las costas del Pacífico mexicano albergan especies de moluscos cefalópodos de gran interés ecológico, comercial y científico. Entre ellos destacan dos especies de pulpo: Octopus bimaculoides y Octopus bimaculatus. Ambas especies son conocidas por sus manchas azules llamadas “ocelos”, que se observan de forma característica en la piel, bajo los ojos, y que actúan, principalmente, como mecanismo de defensa.
Los ocelos hacen que el pulpo parezca más grande cuando se siente amenazado por depredadores. Una diferencia importante entre ambas especies es la forma de estos ocelos: en el O. bimaculoides, el ocelo se compone de eslabones cerrados (cuadrangulares), mientras que en el O. bimaculatus, los eslabones son semiabiertos dando una apariencia de estrella (Figura 1).

Ambas especies se distribuyen desde el sur de California hasta el Golfo de California, aunque existen reportes que indican que O. bimaculatus se distribuye hasta las costas de Panamá. Habitan tanto en la zona intermareal como a profundidades de hasta 50 metros. Históricamente se ha asociado a O. bimaculatus con sustratos rocosos y a O. bimaculoides con sustratos lodosos o arenosos, pero la evidencia más reciente sugiere que las dos especies pueden adaptarse al sustrato disponible. La temperatura óptima para estos animales es de entre 19 y 20°C y, como su temperatura corporal depende del entorno, muestran mayor afinidad por ambientes fríos.
Las costas del Pacífico mexicano albergan especies de moluscos cefalópodos de gran interés ecológico, comercial y científico. Entre ellos destacan dos especies de pulpo: Octopus bimaculoides y Octopus bimaculatus.
Además de las diferencias distintivas en sus ocelos, estas especies de pulpo también presentan rasgos característicos en su biología reproductiva:
🗸 O. bimaculoides tiene un ciclo de vida directo en el cual el desarrollo embrionario dura, aproximadamente, 65 días a una temperatura de 18ºC; los que eclosionan son organismos juveniles completamente formados y funcionales, que asemejan en forma y comportamiento a los pulpos adultos.
🗸 O. bimaculatus tiene un ciclo indirecto de un mes de incubación. De los huevecillos de esta especie eclosiona una paralarva, que es una fase de desarrollo planctónica presente en algunos cefalópodos. Morfológicamente es similar a los adultos, aunque carece de algunas características que adquirirá poco a poco. Las paralarvas son capaces de alimentarse por sí mismas y viven a la deriva en la columna de agua. Conforme crecen, completan su desarrollo, adquieren la morfología y proporciones de un adulto y, de manera gradual, abandonan la vida planctónica para habitar el fondo marino.
La dieta natural de estos pulpos es variada, pero prefieren los crustáceos y también consumen moluscos como las almejas. Los estudios sobre la nutrición del pulpo son fundamentales, tanto para entender su biología como para desarrollar su acuicultura, ya que el alimento que reciben en cultivo debe ser rico en proteínas y aminoácidos esenciales, y bajo en lípidos totales para favorecer su crecimiento.
Desde la perspectiva pesquera, O. bimaculatus es fundamental para Baja California, en vista de que representa entre el 80% y el 86% de las capturas de pulpo en el Golfo de California, especialmente en Bahía de Los Ángeles. Aunque el mercado principal es nacional, existe el potencial de exportación a Estados Unidos, porque es un producto pesquero con alta demanda.
En México, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) reporta que el valor de producción total de pulpo, considerando todas las especies capturadas, ocupa el cuarto lugar en importancia. En 2024 se capturaron 34,706 toneladas a escala nacional, de las cuales 250 toneladas provinieron de Baja California, por lo que este estado contribuye con casi el 1% de la pesquería nacional de pulpo.

Del mar al laboratorio
La pérdida acelerada de los recursos marinos se ha convertido en uno de los mayores retos ambientales y sociales del siglo XXI. La pesca excesiva, la pesca ilegal, la destrucción de hábitats y el daño que causa el cambio climático en las zonas costeras han provocado una disminución importante en la cantidad y variedad de especies en los océanos. Esta pérdida de la biodiversidad afecta el equilibrio de los ecosistemas, daña la economía de las comunidades costeras y pone en riesgo la seguridad alimentaria de quienes dependen del mar.
Es por ello que la acuicultura busca llevar parte de la vida marina al laboratorio, en donde es posible criar y estudiar distintas especies sin afectar a las poblaciones naturales, ayudando así a su conservación y al suministro responsable de alimentos. Los pulpos forman parte de ese grupo de especies que se trajeron desde el mar al laboratorio con el fin de desarrollar su cultivo.
La investigación acerca del cultivo de pulpo comenzó en Japón en la década de 1960 y se consolidó en los 90 en España, enfocándose en la engorda de O. vulgaris silvestres, que crecieron de 750 g, aproximadamente, hasta 1 kg en un mes. En la actualidad, O. vulgaris es la única especie de pulpo en la que se ha logrado cerrar el ciclo de vida y con la cual la empresa española Nueva Pescanova ha logrado criar más de tres generaciones en cautiverio. Otros esfuerzos experimentales notables incluyen a O. maya en México, donde se ha logrado obtener juveniles para el mercado gourmet, mientras que en Chile se han logrado avances importantes en la supervivencia de paralarvas con la especie Enteroctopus megalocyathus.
La acuicultura busca llevar parte de la vida marina al laboratorio, en donde es posible criar y estudiar distintas especies sin afectar a las poblaciones naturales, ayudando así a su conservación y al suministro responsable de alimentos.
Aunque cada especie presenta retos específicos, en pulpos con fase de paralarva, el principal desafío para superar este cuello de botella es la alimentación de las mismas. Lograr que, en esta fase temprana, los organismos se alimenten adecuadamente es un reto clave para el éxito de la producción y la engorda en cultivo. En cautiverio, las condiciones abióticas y bióticas son cruciales para el mantenimiento de los organismos y se resumen en los siguientes puntos:
- Calidad del agua: los pulpos no toleran niveles elevados de amonio, nitritos o nitratos. Niveles de amonio > 0.25 mg/L intoxican a los organismos, generando palidez y aletargamiento.
- Refugios: estos cefalópodos buscan sitios poco iluminados y requieren refugios con una sola entrada, adecuada a su tamaño. Se recomienda colocar al menos dos refugios por individuo y enriquecer el ambiente, es decir, añadir objetos que puedan ser de interés para el organismo de manera que minimicen el estrés.
- Comportamiento social: la literatura clásica define a estos moluscos como solitarios, principalmente, en su etapa adulta. En el Instituto de Investigaciones Oceanológicas (IIO), las observaciones en tanques de mantenimiento y cultivo sugieren que los individuos en fase de paralarva (O. bimaculatus) y juveniles (O. bimaculoides), pueden cohabitar un espacio sin problema alguno. En juveniles, esta convivencia se limita a un periodo de 1.5 – 2.0 meses antes de que los individuos se vuelvan agresivos y territoriales entre ellos.

Ocho años de investigación y desarrollo en cultivo de pulpos
El trabajo con pulpos en el IIO de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) comenzó alrededor del año 2015. En ese entonces se decidió trabajar con O. bimaculatus por: (1) su alto valor comercial y, (2) porque existe una pesquería establecida en Bahía de Los Ángeles, Baja California, la cual provee los organismos adultos que se llevan a condiciones de cautiverio.
Los ocho años de experiencia en el manejo y cultivo de este pulpo han permitido al grupo de Invertebrados Marinos alcanzar logros significativos, entre los que destacan los detallados en la Tabla 1.

A la fecha, el mayor reto biológico persiste en la fase de paralarva para O. bimaculatus, ya que la mayoría de estas no sobreviven más de 3 o 4 días en cautiverio, por lo que, la investigación se ha centrado en la búsqueda de un alimento que les proporcione los nutrientes necesarios. En este sentido, se trabaja experimentando con Artemia salina fresca y enriquecida, así como otras presas potenciales. En el caso de O. bimaculoides, que eclosionan como juveniles y buscan alimento como los pulpos adultos, se ha experimentado con diversas presas y alimento formulado, con la expectativa de contar con una dieta que permita la engorda de los mismos hasta la talla comercial.
Tras ocho años de investigación, esta línea de trabajo no solo ha generado importantes contribuciones en el saber científico, sino que también ha contribuido a la formación de recursos humanos a nivel de licenciatura y posgrado. En la actualidad, la mayoría de los profesionales formados con este importante modelo de estudio continúan trabajando con cefalópodos. Además, se trabaja colaborativamente con grupos internacionales con sede en Chile y España, buscando el intercambio de técnicas para el crecimiento en cautiverio de las paralarvas (reto que han superado en Chile con una alta supervivencia durante 14 días), el análisis del sistema inmunológico del pulpo a través de las células presentes en la hemolinfa y el estudio de patologías causadas por diversos parásitos.
Se requiere una colaboración estratégica donde la academia profundice en la resolución de los desafíos técnicos, el sector productivo participe en la validación de los protocolos, y el gobierno impulse los marcos de fomento que garanticen un desarrollo responsable.
Pulpos con bienestar
Los pulpos son considerados organismos sintientes (capaces de sentir dolor, sufrimiento, bienestar). Este estatus genera un fuerte debate ético sobre la posibilidad de escalar su cultivo a nivel comercial, en especial debido a las condiciones de confinamiento de alta densidad, asumiendo que son animales, teóricamente, solitarios.
Los investigadores que promueven la acuicultura de este recurso argumentan que el estudio en cautiverio es imprescindible para desarrollar sistemas de cultivo que sean respetuosos con el bienestar de los pulpos, optimizando las condiciones para reducir los niveles de estrés y el riesgo de enfermedades. No obstante, el cultivo de pulpo representa la mejor alternativa para:
- La producción sostenible de este tipo de proteína animal como fuente de alimento.
- La suplementación o repoblamiento de aquellos ecosistemas sobreexplotados por la pesquería mediante la introducción de crías producidas en cautiverio.
- Profundizar en el estudio de la biología, comportamiento y el desarrollo de las neurociencias usando al pulpo como especie modelo.

Los siguientes pasos en la acuicultura del pulpo
Es importante destacar que cualquier investigación con estos organismos debe abordar los temas de patología y sanidad a la par del desarrollo biotecnológico. Este enfoque preventivo es fundamental para evitar que las enfermedades se desarrollen y se propaguen una vez que los animales sean confinados en sistemas de cultivo. Es por ello que los estudios a futuro deberán enfocarse en:
- Nutrición de paralarvas: identificar y probar distintos tipos de presas vivas alternativas (como anfípodos o copépodos) que satisfagan los requerimientos nutricionales específicos de esta etapa de desarrollo, así como investigar también con dietas formuladas.
- Sanidad animal: el IIO y sus colaboradores continúan desarrollando el repositorio de datos sobre parásitos de pulpo y los efectos patológicos que provocan, para asistir en el diagnóstico y prevención temprana de enfermedades en el cultivo.
- Bienestar y manejo: se siguen investigando los límites de densidad, el temperamento social de las especies y las mejores prácticas de enriquecimiento ambiental para garantizar un sistema sostenible y respetuoso con los animales en cautiverio.
El conocimiento generado en el IIO sobre la biología, manejo y sanidad de O. bimaculatus y O. bimaculoides representa una oportunidad estratégica para sentar las bases de una acuicultura diversificada de cefalópodos en México. Para consolidar este camino y convertir el potencial en una realidad sostenible, se requiere una colaboración estratégica donde la academia profundice en la resolución de los desafíos técnicos, el sector productivo participe en la validación de los protocolos, y el gobierno impulse los marcos de fomento que garanticen un desarrollo responsable, con un compromiso integral con el bienestar animal.

Agradecimientos
Al Dr. Juan Gabriel Correa Reyes, al Dr. Zaul García Esquivel y al Dr. Emyr Saul Peña Marín por sus valiosas aportaciones para alcanzar importantes metas del trabajo de investigación. De igual manera, se agradece el invaluable apoyo técnico del M.C. Marco Aurelio González Gómez, el M.C. Ramiro Hernández García, la M.C. Hilda Janet Sánchez Sánchez y la M.C. Poulette Carolina Álvarez Rosales quienes en distintos momentos han contribuido significativamente al bienestar de los pulpos con los que se trabaja. Además, a los estudiantes quienes siempre participan con entusiasmo en esta línea de investigación.
Sheila Castellanos Martínez, André Luiz Braga de Souza y Tatiana N. Olivares- Bañuelos*
Instituto de Investigaciones Oceanológicas, Universidad Autónoma de Baja California (https://ror. org/05xwcq167). Ensenada, Baja California, México.
Correo electrónico: tatiana.olivares@uabc.edu.mx
Luis M. Enríquez-Paredes
Facultad de Ciencias Marinas, Universidad Autónoma de Baja California (https://ror.org/05xwcq167). Ensenada, Baja California, México.



