Por: U.S. Soybean Export Council*
El In-Pond Raceway System (IPRS) transforma la acuicultura intensiva al confinar peces en raceways con flujo continuo y aireación. Promovido por el U.S. Soybean Export Council, el IPRS contribuye a mejorar la eficiencia alimenticia, el crecimiento y la calidad del agua. Este artículo demuestra que el éxito productivo depende de una gestión de precisión basada en datos y no únicamente de la infraestructura.
A medida que crece la demanda mundial de proteína de origen acuícola, también crece la necesidad de sistemas de producción capaces de generar más con menos: menos superficie, menos agua, menos desperdicio. Ahí es donde entra el Sistema de Canales en Estanque, conocido internacionalmente como In-Pond Raceway System (IPRS).
El IPRS es una alternativa para los productores acuícolas que buscan mejorar la eficiencia sin ampliar su infraestructura física. El sistema confina a los peces en canales dentro de estanques existentes y mantiene un flujo constante de agua aireada a través de ellos, mientras el resto del volumen del estanque contribuye a preservar la calidad del agua. Este diseño permite un control más preciso de los parámetros del agua, un mejor manejo de la alimentación, cosechas más eficientes y, en consecuencia, mayor capacidad de carga del estanque y niveles superiores de producción.
Sin embargo, el IPRS no es una solución de “instalar y olvidar”. Es una herramienta de alta eficiencia que exige un nivel de gestión diario igualmente alto. Y cuando esa gestión se ejecuta correctamente, los resultados son evidentes.

¿Qué es IPRS?
El IPRS es una innovación en la piscicultura en estanques promovida por el U.S. Soybean Export Council (USSEC), que crea un entorno más controlado y productivo para una acuicultura más intensiva.
A diferencia de los sistemas tradicionales, donde los peces se desplazan y se alimentan libremente en todo el estanque, el IPRS los confina en unidades tipo canal dentro del mismo cuerpo de agua. Estos canales cuentan con flujo continuo de agua, aireación, remoción de sedimentos y, en algunos casos, sistemas de alimentación.
El resultado es un sistema que permite:
✓ Un mejor control de la calidad del agua.
✓ Mayores densidades de siembra.
✓ Un crecimiento más rápido y uniforme.
✓ Una mayor eficiencia alimenticia.
✓ Cosechas más simples y eficientes.
Pero estos beneficios solo se materializan cuando el sistema se gestiona de forma proactiva. Y es justamente ahí donde suelen surgir los problemas.
El IPRS confina peces en canales dentro de estanques tradicionales, manteniendo flujo continuo, aireación y remoción de desechos. Este diseño eleva la capacidad de carga, mejora la conversión alimenticia y simplifica la cosecha.
La tecnología no compensa una gestión deficiente.
En 2024, Wittaya Aqua analizó 346 lotes de producción con IPRS en distintos países. Los resultados fueron reveladores: algunas operaciones lograron desempeños sobresalientes –mejor conversión alimenticia, crecimiento más veloz y mayor sobrevivencia–, mientras que otras no superaron el desempeño de los estanques tradicionales. Incluso hubo casos por debajo de lo esperado.
¿Qué marcó la diferencia? No fue la región, ni la especie, ni siquiera la infraestructura. Fue la calidad de la gestión.
Las granjas más exitosas no trataron al IPRS como una solución automatizada, sino como una herramienta de precisión. Sus gerentes monitorearon el desempeño de cerca, hicieron ajustes proactivos e implementaron protocolos diarios sólidos. Quienes manejaron el IPRS como un estanque tradicional no obtuvieron los resultados esperados.
Cuando se trata del IPRS y de sistemas intensivos en estanques, una producción rentable y eficaz solo se logra con protocolos de gestión igualmente intensivos.
Esta tendencia también se observa en América Latina. Una granja de tilapia en Campeche, México fue una de las primeras operaciones de la región en adoptar el IPRS, registrando un incremento de rendimiento del 50% con menor uso de agua, electricidad y mano de obra frente al sistema tradicional. Estudios comparativos entre IPRS y estanques tradicionales han encontrado resultados similares en la salud y el crecimiento de la tilapia, lo que refuerza que el diseño del sistema por sí solo no garantiza el desempeño: la gestión es la que marca la diferencia.

¿Por qué el IPRS exige un enfoque distinto?
El IPRS genera un entorno de alta densidad con escaso margen de error; incluso los errores pequeños pueden ser catastróficos. La negligencia en el monitoreo de la calidad del agua, en la precisión de la alimentación o en la remoción de desechos puede derivar en mayor estrés, mayor riesgo de enfermedad, un desempeño deficiente de todo el sistema y mayores costos de producción.
Por eso, adoptar el IPRS con éxito exige algo más que infraestructura y capital. Exige un cambio de mentalidad.
El IPRS es un sistema de acuicultura de precisión. Su implementación exitosa requiere que los operadores tomen decisiones basadas en datos, no en suposiciones, y que actúen de manera proactiva, en lugar de reaccionar ante los problemas. Sobre todo, implica invertir tiempo y recursos en capacitación, planificación de la producción y asumir la responsabilidad de la operación todos los días, no solo durante la etapa de instalación.
El funcionamiento del IPRS depende de sopladores, alimentadores y difusores. El mantenimiento preventivo y la capacitación continua del personal ayudan a prevenir fallas operativas y contribuyen a mantener la estabilidad y eficiencia del sistema.
¿Qué distingue a una buena gestión del IPRS?
No existe un único modelo de gestión para el IPRS, pero sí principios claramente definidos que siguen los gerentes más exitosos. No son simples sugerencias: son la base del desempeño, la rentabilidad y el bienestar de los peces.
Esto es lo que priorizan las granjas de mejor desempeño:
Monitoreo diario de la calidad del agua
Con más peces por metro cúbico, las condiciones del agua pueden cambiar rápidamente. El oxígeno disuelto (OD), el pH y la concentración de amoniaco deben medirse a diario para mantener el sistema estable. Incluso caídas breves de OD pueden provocar estrés, desencadenar enfermedades o causar mortalidad.
Ajuste de alimentación en tiempo real
La alimentación debe basarse en datos reales de biomasa y crecimiento, no en estimaciones. El exceso de alimento genera desperdicio y agota el oxígeno; el déficit retrasa el crecimiento y posterga la cosecha. Ajustar el alimento al desempeño real es clave para la eficiencia.
Muestreo rutinario y estimación de biomasa
Conocer cuánta biomasa hay en el sistema y a qué velocidad crece es fundamental. Permite tomar decisiones informadas sobre las tasas de alimentación, la carga del sistema y el momento de cosecha. Sin esta información, los operadores actúan a ciegas, y el IPRS no funciona bien bajo esas condiciones.
Remoción de sedimentos de la zona quiescente
La zona quiescente (QZ, por sus siglas en inglés) está diseñada para retener los desechos. Pero si estos no se remueven con regularidad, se descomponen, agotando el oxígeno y elevando los niveles de amoniaco. Limpiar la QZ no es opcional: es mantenimiento esencial del sistema.
Mantenimiento preventivo del equipo
Sopladores, difusores, sistemas de remoción de sedimentos y alimentadores son críticos para el funcionamiento del sistema. Si uno falla, la salud de los peces puede deteriorarse rápidamente. Las revisiones periódicas reducen el riesgo y el tiempo de inactividad.
Registro detallado de información
Las decisiones de gestión deben basarse en tendencias, no en la memoria. Al registrar tasas de crecimiento, mortalidades, calendarios de alimentación y parámetros de calidad del agua, las granjas pueden detectar problemas a tiempo y mejorar su desempeño con el paso del tiempo.

Capacitación continua y responsabilidad del personal
Incluso el sistema mejor diseñado depende de las personas que lo operan. Los operadores deben comprender el porqué de cada tarea. Necesitan estar capacitados para detectar problemas sutiles antes de que se conviertan en fallas mayores, y saber cómo resolverlos.
Las granjas que invierten en disciplina, precisión y capacitación convierten el IPRS de un gasto a un activo de eficiencia a largo plazo.
¿Qué ocurre cuando se omiten estas prácticas?
Lamentablemente, muchos productores que adoptan el IPRS por primera vez trasladan hábitos propios del manejo de estanques tradicionales, y esos hábitos no funcionan bien en el IPRS. Estos son algunos de los errores más comunes y por qué resultan costosos:
Tratar al IPRS como un estanque tradicional
El monitoreo poco frecuente o las estimaciones visuales de alimentación pueden funcionar en estanques básicos, pero no en el IPRS.
Sobreestimar la capacidad
Aumentar la siembra sin incrementar la aireación ni ajustar la estrategia de alimentación pone en riesgo la estabilidad del sistema. Investigaciones sobre densidades óptimas de siembra en tilapia confirman que superar los límites recomendados sin ajustar la aireación reduce el crecimiento, incluso cuando la supervivencia se mantiene alta.
Usar dietas de baja calidad o mal ajustadas
En el IPRS, la calidad del alimento incide directamente en la generación de desechos y en la demanda de oxígeno. Una digestibilidad deficiente puede comprometer todo el sistema.
Descuidar el flujo de agua y el monitoreo de OD
El flujo de agua y los niveles de OD son determinantes para el buen funcionamiento del IPRS. Las interrupciones en la circulación o la oxigenación pueden generar problemas graves.
No capacitar al personal
Los operadores deben comprender la lógica detrás de los procedimientos operativos estándar (POE), no solo seguir instrucciones. Cuando el personal no entiende el sistema, generalmente no puede gestionarlo bien.
Omitir el seguimiento del desempeño
Sin datos, las granjas pasan por alto señales de alerta, repiten errores y no logran optimizar su operación.
Estos no son descuidos menores. Son fallas estructurales que pueden comprometer la salud de los peces, incrementar los costos y anular los beneficios del sistema.

Obtener el máximo provecho del IPRS comienza con una buena gestión
En su mejor expresión, el IPRS puede ofrecer mayor producción en menos espacio y con menor impacto ambiental. Pero esto solo se logra cuando se gestiona con precisión.
Los productores y líderes del sector acuícola que evalúan este sistema deben comenzar por preparar a sus equipos, no solo sus estanques. Los protocolos de monitoreo, los procedimientos operativos estándar, las herramientas de registro y la capacitación del personal son la verdadera base de una implementación exitosa del IPRS.
Porque, cuando se trata de esta tecnología, el sistema es tan sólido como las personas que están detrás de él.
Este artículo es patrocinado por: U.S. SOYBEAN EXPORT COUNCIL
Este artículo es financiado en parte por Soy Checkoff.
Manual de Sistemas de Canales en Estanque (IPRS), USSEC, 2022. Disponible en: https://ussec.org/buyer-tools/in-pond-raceway-system-iprs/





