Artículo de revisión | Redacción · Panorama Acuícola Magazine
Fuente: revisión de literatura publicada entre 2021 y 2026 en revistas con revisión por pares · Datos de mercado: IFFO, reportes 2025–2026 · Referencias clasificadas en tres niveles de verificación
Umbrales de inclusión, factores limitantes y consideraciones económicas y ambientales de las principales vías de reemplazo. Hasta 75% con subproductos avícolas, 50% con proteínas unicelulares y 30% con soya sin procesar: el factor que impone el límite no es el aporte proteico en la mayoría de los casos.
IFFO, 2026
Gisbert et al., 2025
Marzouk et al., 2024
Resumen
La restricción en la disponibilidad de harina de pescado ha motivado un volumen creciente de investigación sobre fuentes proteicas alternativas para la formulación de alimentos acuícolas. El presente trabajo revisa la evidencia experimental publicada entre 2021 y 2026 sobre cuatro vías de sustitución: proteínas unicelulares, subproductos de origen animal, proteínas vegetales procesadas y harinas de insecto. La revisión identifica umbrales de sustitución consistentes por vía —aproximadamente 30% para proteínas vegetales sin procesar, 50% para proteínas unicelulares y hasta 75% para subproductos avícolas— y documenta que el factor limitante predominante no es el aporte proteico sino el perfil lipídico, la deficiencia de aminoácidos específicos o la presencia de factores antinutricionales. Se observa asimismo que el umbral de tolerancia varía con el estadio de desarrollo del organismo, y que el techo de las vías vegetales se desplaza en función del procesamiento industrial del ingrediente. Se examina asimismo la restricción asociada al aceite de pescado, para la que no existe sustituto vegetal convencional, y las dos vías con capacidad demostrada de reemplazo total —aceites de microalgas y cultivos oleaginosos modificados genéticamente—, así como las limitaciones de la suplementación con aminoácidos cristalinos en camarón. Finalmente, se examina evidencia reciente que cuestiona la superioridad ambiental y la viabilidad socioeconómica atribuidas a determinadas alternativas, en particular a las harinas de insecto.
Palabras clave: sustitución de harina de pescado; proteína unicelular; subproductos avícolas; harina de insecto; concentrado proteico de soya; aceite de pescado; EPA y DHA; aminoácidos cristalinos; nutrición acuícola; análisis de ciclo de vida.
1. La producción mundial de harina de pescado se contrajo 28% en el primer trimestre de 2026
La sustitución de harina de pescado en dietas acuícolas ha sido argumentada tradicionalmente en términos de sostenibilidad ambiental. Los datos de mercado disponibles al primer semestre de 2026 sugieren que el eje de la discusión se ha desplazado hacia consideraciones de abasto y de continuidad operativa.
De acuerdo con los reportes de IFFO – The Marine Ingredients Organisation, la producción mundial de harina de pescado registró una contracción de 28% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, con un descenso interanual de 38% únicamente en marzo. Perú, cuya producción representa aproximadamente el 20% del total global en un año promedio, estableció la cuota de la primera temporada de anchoveta de la zona Norte-Centro de 2026 en 1,914,049 toneladas, equivalente a una reducción de 36% respecto de la cuota correspondiente a la primera temporada de 2025. La estimación de biomasa se sitúa alrededor de 17% por debajo del promedio de los levantamientos realizados entre enero y marzo en el periodo 1996–2025.
En el lado de la demanda, la producción de alimento acuícola en China alcanzó 11.1 millones de toneladas durante el primer semestre de 2026, lo que representa un incremento interanual de 17.4%.
Esta tensión estructural se refleja en el comportamiento del precio. Sim et al. (2025) documentan que el valor internacional de la harina de pescado se incrementó de aproximadamente USD 640 por tonelada en 2003 a USD 1,814 en 2023, en un contexto de estancamiento o retroceso de la producción, que pasó de 5,578 a 5,059 miles de toneladas durante el mismo periodo.
El objetivo de esta revisión es sistematizar los umbrales de sustitución reportados en la literatura reciente, identificar los factores limitantes recurrentes y examinar la evidencia disponible sobre viabilidad económica e impacto ambiental de las principales vías de reemplazo.
2. La revisión abarca cuatro vías de sustitución e incorpora resultados negativos
Se revisaron trabajos publicados entre 2021 y 2026 en revistas con revisión por pares, con preferencia por publicaciones de acceso abierto y por estudios que reportan umbrales cuantificados de sustitución. La búsqueda abarcó cuatro vías de reemplazo, así como análisis de ciclo de vida y evaluaciones de viabilidad económica.
Se privilegiaron los estudios que documentan, además del desempeño en crecimiento, variables de supervivencia, conversión alimenticia, histología del tracto digestivo y respuesta inmune, dado que la evaluación exclusiva del crecimiento puede omitir efectos que se manifiestan a mediano plazo.
Se incorporaron deliberadamente resultados negativos, así como material sin revisión por pares, identificado como tal en el texto.
3. Las proteínas unicelulares admiten hasta 50% de sustitución en camarón blanco
Las proteínas unicelulares de origen bacteriano concentran una proporción significativa de la investigación reciente. Su interés deriva de concentraciones proteicas que pueden alcanzar 80% del peso seco, un perfil de aminoácidos comparable al de la harina de pescado y la posibilidad de producción a partir de sustratos que no compiten con la alimentación humana.
Gisbert et al. (2025) evaluaron una harina bacteriana metanotrófica, producida mediante fermentación en sistema cerrado con metano procedente de biogás como única fuente de carbono, en dietas para Litopenaeus vannamei durante 139 días. Los autores reportan que la sustitución de hasta 50% de la harina de pescado, correspondiente a una inclusión de 80 g/kg de alimento, no produjo diferencias significativas en el peso final respecto del control, mientras que la sustitución al 75% (120 g/kg) se asoció con una reducción de 18.1% en el peso final.
El análisis de composición corporal resulta relevante para la interpretación del umbral. El perfil de aminoácidos del organismo entero no presentó diferencias significativas entre tratamientos; en cambio, se registró una disminución del ácido docosahexaenoico de 13.68% a 10.86% de los ácidos grasos totales, junto con una reducción del conjunto de ácidos grasos poliinsaturados n-3. Los autores atribuyen este comportamiento a la reducción del aporte lipídico asociado a la retirada de harina de pescado, y señalan que puede corregirse mediante el incremento de aceite de pescado u otras fuentes ricas en n-3 en la formulación.
Ruiz et al. (2023) documentaron resultados favorables con un ingrediente equivalente en trucha arcoíris, en un diseño que incorporó indicadores de condición fisiológica además de los productivos. La vía se ha diversificado más allá de las bacterias metanotróficas: la levadura Yarrowia lipolytica ha sido evaluada en camarón blanco con seguimiento de crecimiento, metabolismo, capacidad antioxidante y digestibilidad aparente.
En el plano regulatorio, el producto FeedKind®, derivado de Methylococcus capsulatus, obtuvo estatus GRAS de la Food and Drug Administration de Estados Unidos en 2023 para su empleo en alimentos de salmón hasta un 18% de reemplazo de harina de pescado.
Las restricciones para la adopción de las proteínas unicelulares son de naturaleza económica y de escalabilidad, más que biológica.
4. El estadio de desarrollo modifica el umbral: la misma vía indujo enteropatía en alevines
La evidencia incluye resultados adversos. Samsing et al. (2024) reportaron que la sustitución de harina de pescado por una proteína unicelular microbiana en alevines de barramundi (Lates calcarifer) indujo enteropatía y comprometió el desempeño productivo, con tasas de supervivencia de 66.7% y 71.7% en los grupos experimentales frente al control.
Este resultado indica que el umbral de tolerancia depende del estadio de desarrollo y que la extrapolación desde juveniles hacia estadios tempranos carece de sustento experimental.
Un trabajo depositado en 2025 en el repositorio bioRxiv evaluó una proteína unicelular de comunidad microbiana obtenida a partir de aguas residuales del procesamiento de soya, en cuatro ensayos de 42 a 84 días con camarón blanco. Los autores reportan supervivencia elevada en todos los niveles de inclusión y mantenimiento del desempeño en crecimiento hasta 90% de sustitución, con inclusiones de hasta 220 g/kg. Constituye el umbral más elevado documentado en el periodo revisado; su interpretación requiere cautela, dado que se trata de material sin revisión por pares al momento de esta revisión.
5. Los subproductos avícolas sostienen el umbral más alto documentado: 75%
La harina de subproductos avícolas presenta la mayor consistencia de resultados entre los trabajos revisados.
Marzouk et al. (2024) evaluaron cinco niveles de sustitución en lubina europea (Dicentrarchus labrax) durante doce semanas. El peso final, la ganancia de peso y la tasa de crecimiento específico de las dietas con hasta 75% de reemplazo resultaron comparables a los del grupo control, en tanto que la dieta con sustitución total produjo valores significativamente inferiores.
Boateng et al. (2023) obtuvieron un patrón equivalente en langostino de río gigante (Macrobrachium rosenbergii) en un ensayo de 56 días con cinco niveles de sustitución: la reducción significativa del crecimiento se manifestó únicamente en el tratamiento con reemplazo total, sin diferencias en supervivencia ni en composición proximal.
En formulaciones que combinan subproducto avícola con harina de exuvias de insecto, Marchese et al. (2024) confirmaron la sustitución de hasta 50% de harina de pescado en lubina europea, con evaluación de salud intestinal y composición de la microbiota.
La viabilidad económica de esta vía cuenta con documentación específica: un trabajo publicado en 2025 evaluó la eficiencia económica de la sustitución en trucha arcoíris y concluyó que mejora los indicadores financieros de la operación.
La mayor tolerancia observada se atribuye a la proximidad del perfil de aminoácidos del subproducto avícola respecto del de la harina de pescado, así como a su elevada digestibilidad. Las restricciones para su adopción son de carácter regulatorio y de aceptación de mercado en determinadas jurisdicciones, más que nutricional.
6. El umbral de las vías vegetales depende del procesamiento industrial del ingrediente
La soya constituye la alternativa de mayor disponibilidad y menor costo, y simultáneamente aquella con el umbral de sustitución más restrictivo entre las vías evaluadas.
En camarón blanco, un ensayo de ocho semanas con siete niveles de inclusión de concentrado proteico de soya reportó que, por encima del 30% de reemplazo, la ganancia de peso y la tasa de crecimiento específico disminuyeron de forma significativa, con deterioro concomitante de la conversión alimenticia. Por encima del 40%, se registró además una reducción significativa de la tasa de eficiencia proteica, la supervivencia y la digestibilidad aparente de materia seca y energía.
El procesamiento del ingrediente constituye la variable que mayor desplazamiento ha producido sobre este umbral. La fermentación con Bacillus subtilis ha sido evaluada en camarón blanco con niveles de sustitución de hasta 100%; el trabajo documenta una reducción significativa del contenido de lisina en el organismo entero, aminoácido abundante en fuentes de origen animal y deficitario en las de origen vegetal.
Investigación desarrollada en la Universidad de Auburn comparó pasta de soya de bajo contenido en oligosacáridos y pasta tratada enzimáticamente frente a pasta convencional extraída por solvente, en dietas con 49% de inclusión. La totalidad de las métricas de crecimiento resultó superior en las dietas con la variante de bajo contenido en oligosacáridos. La línea de trabajo, extendida a pámpano de Florida (Trachinotus carolinus), sugiere que el umbral atribuible a la soya no constituye una propiedad fija del ingrediente, sino una función de su procesamiento y del régimen de suplementación con aminoácidos.
En la misma dirección, la proteína fermentada de maíz, coproducto de la industria del etanol, fue evaluada en camarón blanco en un ensayo de 56 días con tres niveles de inclusión. Los tratamientos con 8% y 12% presentaron desempeño en crecimiento comparable al control, con mayor retención proteica y conversión alimenticia ligeramente superior.
En especies carnívoras, el patrón es análogo y admite corrección mediante suplementación. En lenguado japonés (Paralichthys olivaceus), especie que concentra aproximadamente 50% de la producción acuícola de la República de Corea, se han evaluado sustituciones de 25% y 50% con concentrado proteico de soya suplementado con aminoácidos esenciales. Un trabajo previo en la misma especie estableció que sustituciones de hasta 30% no afectan el crecimiento, si bien registró un efecto sobre el desarrollo gonadal, variable escasamente evaluada en la literatura y de relevancia en programas de reproductores.
7. La evidencia agregada sobre harinas de insecto no muestra efecto significativo en supervivencia ni conversión
La harina de larva de mosca soldado negra (Hermetia illucens) constituye la fuente de origen entomológico con mayor volumen de evidencia. Los resultados agregados presentan una dispersión considerable.
Un metaanálisis publicado en 2022, que integró 47 trabajos sobre 23 especies, no encontró un efecto significativo de la inclusión de mosca soldado negra sobre la tasa de supervivencia ni sobre la conversión alimenticia, con magnitudes de efecto variables sobre la tasa de crecimiento específico en función de la especie.
Los resultados por especie ilustran esa heterogeneidad. Hender et al. (2021) documentaron en barramundi juvenil la sustitución de 30% de harina y aceite de pescado sin detrimento del crecimiento, con incremento de la actividad bactericida, de la expresión de citoquinas y de la densidad de células mucosas en intestino y piel. En jurel japonés (Seriola quinqueradiata), investigación desarrollada en Japón identificó que la fracción lipídica de la harina parcialmente desgrasada inhibió el crecimiento; la harina completamente desgrasada mejoró el desempeño sin igualar al control. En anguila japonesa se evaluaron seis niveles de sustitución de hasta 75% con harina desgrasada, y Pilmer et al. (2025) examinaron el efecto de harina parcialmente desgrasada sobre crecimiento y condición sanitaria en seriola de aleta amarilla.
El factor limitante identificado con mayor frecuencia es la quitina del exoesqueleto, polímero de baja digestibilidad que restringe los niveles de inclusión. El grado de desgrasado y la variabilidad en la composición nutricional entre lotes explican una proporción sustancial de la dispersión observada entre estudios.
8. La evidencia reciente cuestiona la superioridad ambiental y socioeconómica de las harinas de insecto
Auzins et al. (2024), mediante un análisis de costos y beneficios socioeconómicos que combina datos de ensayos de laboratorio con dos estudios de caso sobre mosca soldado negra y gusano de la harina, concluyen que los balances socioeconómicos actuales resultan negativos, y que su reversión depende de la reducción de costos operativos y de inversión mediante escalamiento y desarrollo tecnológico.
Por su parte, Biteau et al. (2026) sostienen, en una revisión crítica publicada en Biological Reviews, que la evidencia disponible contradice una proporción considerable de los beneficios ambientales atribuidos a la cría de insectos. Los autores citan un análisis de ciclo de vida comparativo de sistemas acuícolas en Singapur en el que la harina de insecto presentó impactos ambientales superiores a los de la harina de pescado y la pasta de soya en la mayoría de las categorías evaluadas, incluso bajo supuestos de optimización tecnológica proyectados hasta 2040.
Tabla 1. Umbrales de sustitución reportados por vía y especie
| Vía de sustitución | Especie | Umbral | Factor limitante identificado |
|---|---|---|---|
| Proteína unicelular bacteriana | Camarón blanco | 50% | Reducción de DHA y PUFA n-3; crecimiento −18.1% al 75% |
| Proteína unicelular microbiana | Barramundi (alevines) | Adverso desde 25% | Enteropatía; supervivencia 66.7–71.7% |
| Unicelular de comunidad microbiana* | Camarón blanco | 90% | Sin revisión por pares |
| Subproducto avícola | Lubina europea | 75% | Detrimento únicamente al 100% |
| Subproducto avícola | Langostino de río gigante | 75% | Detrimento únicamente al 100% |
| Concentrado proteico de soya | Camarón blanco | 30% | Crecimiento y FCA sobre 30%; supervivencia sobre 40% |
| Proteína fermentada de maíz | Camarón blanco | 12% inclusión | No identificado en el rango evaluado |
| Soya con aminoácidos esenciales | Lenguado japonés | 30% | Efecto sobre desarrollo gonadal |
| Mosca soldado negra | Barramundi | 30% | No identificado en el rango evaluado |
| Mosca soldado negra | Jurel japonés | Restringido | La fracción lipídica inhibe el crecimiento |
*Los umbrales no son directamente comparables entre estudios. Varían la especie, el estadio de desarrollo, la duración del ensayo, la composición de la dieta basal y el régimen de suplementación con aminoácidos. Desliza horizontalmente en pantallas pequeñas.
9. El factor limitante predominante es el perfil lipídico, no el aporte proteico
En la mayoría de los trabajos en que se observa detrimento del desempeño, el perfil de aminoácidos del organismo entero permanece sin diferencias significativas. Las variables que explican la pérdida corresponden al perfil de ácidos grasos, a la deficiencia de aminoácidos específicos —principalmente lisina y metionina— o a la presencia de factores antinutricionales propios del ingrediente sustituto. Ello implica que la sustitución rara vez constituye un ajuste de una sola variable y requiere reformulación integral.
Los subproductos avícolas sostienen umbrales de 75% en múltiples especies, frente a aproximadamente 50% de las proteínas unicelulares y 30% de la soya sin procesamiento adicional. La explicación propuesta de forma consistente en la literatura es la similitud del perfil de aminoácidos con el de la harina de pescado.
La fermentación, el tratamiento enzimático y la reducción de oligosacáridos desplazan el umbral de las vías vegetales de forma medible. En consecuencia, la comparación entre categorías genéricas de ingredientes carece de precisión analítica: las unidades de comparación pertinentes son procesos industriales específicos.
La tolerancia a un ingrediente sustituto no es una propiedad del ingrediente, sino de su interacción con la especie y el estadio de desarrollo del organismo.
10. El aceite de pescado constituye la restricción estructural de mayor magnitud del sector
Si la harina de pescado impone un límite de abasto, el aceite de pescado impone uno de naturaleza distinta: no existe sustituto vegetal convencional capaz de aportar ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga n-3. Los aceites vegetales carecen de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), de modo que su empleo desplaza volumen pero no resuelve la función nutricional.
La revisión coordinada por Glencross y colaboradores (2024) a partir del taller técnico de IFFO en Stirling cuantifica la dimensión del problema. La producción global de aceite de pescado se sitúa en torno a 1,200 miles de toneladas anuales, de las cuales aproximadamente 53% procede ya de subproductos de pesquerías y de acuicultura. La producción mundial de EPA y DHA se estima en unas 160 mil toneladas anuales, con más del 90% de origen pesquero o acuícola. La acuicultura absorbe más del 70% del aceite de pescado disponible.
Los mismos autores estiman que el conjunto de subproductos no aprovechados podría aportar un volumen adicional de 272 mil toneladas de EPA y DHA, lo que sitúa la valorización de subproductos como la vía de mayor potencial cuantitativo a corto plazo. En contraste, los aceites de origen algal aportaban en 2023 un volumen estimado de 12 mil toneladas, magnitud reducida frente a la demanda agregada.
Qian y colaboradores (2024) publicaron un metaanálisis sobre la sustitución de aceite de pescado por aceites vegetales en las principales especies cultivadas, orientado a identificar el aceite vegetal óptimo por especie. Su conclusión operativa coincide con el diagnóstico anterior: los aceites vegetales resuelven el aporte energético y de ácidos grasos de cadena corta, pero no el de n-3 de cadena larga.
11. Los aceites algales y los cultivos transgénicos permiten sustitución total de aceite de pescado en ensayos controlados
Dos vías de origen no marino han demostrado capacidad de aportar EPA y DHA en cantidades funcionalmente equivalentes a las del aceite de pescado.
Aceite de microalgas. Zatti y colaboradores documentaron que una inclusión de 11.2% de aceite de Schizochytrium sp. permitió la sustitución total de aceite de pescado en salmón del Atlántico en fase de engorde, sin efectos adversos sobre consumo, crecimiento ni utilización del alimento. En salmón del Atlántico en fase de pre-adaptación a la esmoltificación, la sustitución progresiva de 50% y 100% del EPA y DHA por aceite derivado de Schizochytrium no produjo efectos adversos sobre el crecimiento, la capacidad hiposmorreguladora ni indicadores generales de bienestar. Islam y colaboradores (2024) evaluaron adicionalmente el estado de la barrera mucosa de intestino, piel y branquias bajo sustitución parcial y total.
En camarón blanco, Santigosa y colaboradores (2024) demostraron que la incorporación de aceite algal como fuente de EPA y DHA en dietas de base vegetal mejora el desempeño zootécnico y la calidad nutricional sin modificar la calidad sensorial del producto. Un trabajo de 2025 evaluó específicamente monoglicéridos enriquecidos en DHA derivados de Schizochytrium, con seguimiento de composición lipídica y microbiota intestinal.
Cultivos oleaginosos modificados genéticamente. Tocher y colaboradores (2024) publicaron el ensayo de mayor relevancia comercial del periodo: salmón del Atlántico cultivado en jaulas marinas bajo condiciones semicomerciales, desde esmolt de aproximadamente 180 g hasta talla de mercado superior a 3 kg durante nueve meses, alimentado con aceite procedente de Camelina sativa transgénica con 20% de EPA más DHA. No se registraron diferencias en tasa de crecimiento específico, conversión alimenticia ni supervivencia respecto de la dieta comercial de referencia. El contenido de EPA y DHA en el músculo resultó significativamente superior: un filete de 140 gramos aportó 2.3 g de EPA más DHA, equivalente a 67% de la ingesta semanal recomendada por diversas agencias sanitarias, frente a 1.5 g del grupo control.
Este resultado invierte el planteamiento habitual. La sustitución de aceite de pescado por una fuente de novo no solo mantuvo el desempeño productivo: incrementó el valor nutricional del producto para el consumidor, revirtiendo parcialmente la pérdida de omega-3 en pescado de cultivo documentada tras dos décadas de sustitución por aceites vegetales.
La vía cuenta con precedente regulatorio: el aceite de canola modificado genéticamente Aquaterra® ha recibido aprobación para su uso en alimentos acuícolas. Su adopción en mercados con restricciones al uso de organismos modificados genéticamente constituye la limitación principal, de carácter normativo antes que técnico.
Los aceites vegetales convencionales desplazan volumen pero no aportan EPA ni DHA. Solo los aceites de microalgas y los cultivos oleaginosos modificados genéticamente sustituyen la función nutricional del aceite de pescado, no únicamente su masa.
12. La suplementación con aminoácidos cristalinos presenta menor eficacia en camarón por lixiviación
La metionina, seguida de la lisina, constituye el primer aminoácido limitante en las fuentes proteicas de origen vegetal y en los subproductos de origen animal procesados. La estrategia habitual consiste en suplementar con aminoácidos cristalinos en lugar de incrementar la inclusión del ingrediente, práctica que evitaría formulaciones con exceso de proteína cruda.
La eficacia biológica de esta estrategia no es uniforme entre especies. Los valores de biodisponibilidad más bajos se han documentado en camarón, atribuibles a dos factores concurrentes: la elevada solubilidad de los aminoácidos cristalinos y el comportamiento alimentario lento del camarón respecto del de los peces, que prolonga el tiempo de inmersión del pellet antes de su consumo.
Simon y colaboradores (2021) cuantificaron el fenómeno en juveniles de Penaeus monodon. En una formulación de base terrestre enriquecida con aminoácidos cristalinos, los niveles dietéticos de lisina y metionina resultaron subóptimos a los 120 minutos de inmersión, mientras que la dieta basada en harina de pescado mantuvo niveles consistentes de aminoácidos esenciales hasta los 240 minutos. La formulación terrestre generó concentraciones pico superiores en hemolinfa a los 30 y 60 minutos, lo que indica absorción rápida seguida de disponibilidad decreciente.
Este desajuste temporal tiene una segunda consecuencia. Las concentraciones plasmáticas de aminoácidos administrados en forma cristalina alcanzan su máximo antes que las procedentes de proteína intacta, de modo que pueden ser absorbidos y catabolizados antes de que la digestión libere los aminoácidos unidos a proteína, con la consiguiente reducción de la eficiencia de síntesis proteica.
Las respuestas tecnológicas documentadas se orientan en dos direcciones. La primera es el recubrimiento o encapsulación: Lin y colaboradores (2024) compararon metionina y lisina cristalinas frente a sus formas recubiertas en dietas de baja proteína para carpa Carassius auratus gibelio, con evaluación de desempeño, salud intestinal y calidad muscular. La segunda es el empleo de análogos: Zheng y colaboradores (2023) compararon L-metionina cristalina frente a hidroxianálogo de metionina cálcico en juveniles de camarón blanco, con seguimiento de crecimiento, capacidad antioxidante, síntesis proteica e inmunidad.
La implicación práctica es que el ajuste del perfil aminoacídico en dietas de baja harina de pescado no se resuelve mediante la simple adición de aminoácidos cristalinos a la fórmula. Requiere considerar la forma química, el recubrimiento, la estabilidad en agua y la especie objetivo.
13. La superioridad ambiental de las alternativas no se encuentra demostrada de forma general
Los análisis de ciclo de vida coinciden en que el impacto de las alternativas está determinado principalmente por el sustrato de cultivo y la demanda energética de procesamiento, más que por la naturaleza del ingrediente. Un análisis comparativo de cuatro sustitutos parciales situó al subproducto avícola y a la harina de insecto como las opciones de mejor desempeño ambiental, y a las biomasas microalgales como las de peor desempeño en cuatro de cinco categorías de impacto.
La revisión crítica de Biteau et al. (2026) evidencia, sin embargo, que el resultado favorable a la harina de insecto es sensible a los supuestos del modelo. La afirmación de superioridad ambiental requiere, por tanto, especificación del sistema de producción concreto, de la unidad funcional empleada y de las categorías de impacto evaluadas.
14. La duración y la escala de los ensayos limitan la extrapolación a condiciones comerciales
Duración. La mayoría de los trabajos revisados comprende periodos de 8 a 12 semanas. El estudio de Gisbert et al. (2025), con 139 días, se encuentra entre los de mayor duración. Los efectos acumulativos de deficiencias marginales pueden no manifestarse en dicho horizonte temporal.
Escala experimental. La evidencia procede mayoritariamente de sistemas de recirculación con densidades y control ambiental que no reproducen las condiciones de producción comercial en estanque. Los ensayos de campo a escala cuasi comercial identificados corresponden a salmón del Atlántico en Noruega.
Evaluación económica. Una proporción reducida de los trabajos incorpora análisis de costos. Un ingrediente que permita 50% de sustitución sin detrimento biológico puede resultar inviable si su costo por unidad de proteína digestible excede al de la harina de pescado sustituida.
15. La investigación latinoamericana valoriza subproductos regionales pero presenta baja circulación internacional
La región concentra dos de las especies con mayor volumen de evidencia acumulada —camarón blanco y tilapia— y una proporción significativa de la producción acuícola mundial. No obstante, la evidencia revisada presenta un sesgo geográfico marcado hacia instituciones de Europa, Asia-Pacífico y Norteamérica.
La investigación desarrollada en la región responde a una orientación distinta, centrada en la valorización de subproductos y cultivos locales. El Centro Nacional de Acuicultura e Investigaciones Marinas (CENAIM-ESPOL) de Ecuador ha evaluado harina de lupino andino en camarón blanco, con remoción previa de alcaloides, cascarilla y fracción lipídica, así como harina de gluten de maíz, cuya sustitución parcial o total no afectó la supervivencia pero redujo el crecimiento de forma proporcional al nivel de inclusión. En México se ha documentado el empleo de harina de cabeza de camarón como sustituto proteico en juveniles de totoaba (Totoaba macdonaldi), con mejor desempeño en la variante macerada y niveles de sustitución de 30%.
Esta orientación presenta una limitación de visibilidad: una proporción considerable de dichos trabajos se publica en revistas de circulación restringida, lo que reduce su incorporación a los metaanálisis internacionales.
De la evidencia revisada se derivan tres consideraciones de aplicación regional. En primer término, la sustitución parcial mediante combinación de vías, con atención específica al aporte de ácidos grasos n-3 y a la suplementación con lisina y metionina, cuenta con respaldo experimental suficiente. En segundo término, la diversificación de la cartera de fuentes proteicas constituye en sí misma una estrategia de gestión de riesgo frente a la volatilidad documentada del mercado. En tercer término, persiste un vacío de investigación en ensayos con formulaciones comerciales locales, en condiciones de estanque y con evaluación económica incorporada.
16. La restricción de ingredientes marinos puede condicionar el crecimiento sectorial antes de que maduren los sustitutos
La pregunta operativa no es si existen alternativas, sino si su desarrollo avanza al ritmo que exige la expansión del sector. La aritmética disponible sugiere un desfase.
La producción de alimentos acuícolas se triplicó entre 2000 y 2020, mientras la oferta global de harina y aceite de pescado permanece estancada o en retroceso. Majluf y colaboradores (2024) señalan que, de mantenerse ambas trayectorias, las tasas de inclusión de ingredientes marinos continuarán descendiendo aun cuando el volumen absoluto consumido por el sector siga creciendo. Análisis de mercado del sector financiero sitúan un posible déficit de harina de pescado hacia 2028, y déficits de aceite de pescado del orden de 20 mil toneladas ya en curso, con brechas proyectadas hasta 2033 frente a un crecimiento sostenido de la demanda de entre 2% y 4% anual.
Un factor agrava el diagnóstico para la acuicultura: el aceite de pescado se está reasignando hacia usos de mayor margen, particularmente concentrados de omega-3 para nutrición humana y alimento para mascotas, que absorben respectivamente cerca de 16% y 5% de la demanda global. La acuicultura compite por ese recurso desde una posición de menor capacidad de pago por unidad.
La presión adicional procede de la demanda asiática. China, principal productor acuícola mundial, representaría alrededor de 42% del consumo global de harina de pescado hacia 2034.
La exposición no es uniforme entre subsectores
La vulnerabilidad depende de tres variables: el nivel de inclusión de ingredientes marinos, la dificultad técnica de sustituirlos en esa especie, y la capacidad de inversión del subsector para adoptar alternativas.
Salmónidos. Presentan la mayor dependencia de aceite de pescado, y la sustitución en especies carnívoras marinas y diádromas resulta técnicamente más difícil que en especies dulceacuícolas. Sin embargo, es el subsector con mayor capacidad de inversión y el único que cuenta ya con alternativas validadas a escala semicomercial y con aprobación regulatoria. Su exposición es alta; su capacidad de respuesta, también.
Camarón. Combina la posición más comprometida. Su dependencia se concentra en harina de pescado más que en aceite, y las estimaciones de dependencia de peces forrajeros para crustáceos no registraron la mejora sostenida que sí muestran los salmónidos. A ello se suma la limitación específica documentada en el apartado 12: la suplementación con aminoácidos cristalinos pierde eficacia por lixiviación, precisamente la herramienta que permite operar con dietas de baja harina de pescado. Y opera con márgenes estrechos y escasa capacidad de trasladar costos al precio.
Peces marinos carnívoros de Asia. Especies como lubina asiática, mero, jurel y lenguado mantienen inclusiones elevadas de harina de pescado, con menor volumen de investigación aplicada por especie y estructuras productivas más fragmentadas.
Especies dulceacuícolas omnívoras. Tilapia, carpas y bagres constituyen el grupo menos expuesto. Sus requerimientos de ácidos grasos de cadena larga son sustancialmente menores y la sustitución de aceite de pescado por aceites vegetales resulta viable sin la restricción funcional que afecta a las especies marinas.
Siete medidas de mitigación implementables desde ahora
1. Valorización de subproductos. Es la vía de mayor potencial cuantitativo inmediato: 272 mil toneladas adicionales de EPA y DHA estimadas en subproductos no aprovechados, frente a 12 mil toneladas de aporte algal en 2023. Requiere inversión en cadena de frío, logística de acopio y marco regulatorio, no en desarrollo tecnológico.
2. Uso estratégico por etapa. Concentrar los ingredientes marinos en las fases críticas del ciclo —larvicultura y preengorde— en lugar de distribuirlos uniformemente. Es una práctica ya documentada en la industria y no exige ingredientes nuevos.
3. Reducción de la conversión alimenticia. Cada punto de mejora en el FCA reduce proporcionalmente la demanda de ingredientes marinos por kilogramo producido. Es la palanca de menor costo marginal y no depende de la disponibilidad de sustitutos.
4. Aporte dirigido de omega-3 en lugar de sustitución total. Los ensayos en camarón blanco muestran efecto con inclusiones de aceite algal del orden de 1% a 2%, empleado como complemento de precisión sobre una base vegetal, no como reemplazo íntegro del aceite de pescado. El costo por tonelada de alimento resulta sustancialmente menor que el de la sustitución completa.
5. Formulación aminoacídica de precisión. En camarón, considerar formas recubiertas y análogos hidroxilados antes que aminoácidos cristalinos libres, dada la pérdida por lixiviación documentada.
6. Diversificación deliberada de la cartera de ingredientes. Operar con múltiples fuentes proteicas cualificadas reduce la exposición a la volatilidad de cualquiera de ellas. Es gestión de riesgo de suministro antes que optimización nutricional.
7. Contratación anticipada de fuentes emergentes. La capacidad instalada de producción de aceite algal es limitada y su asignación tiende a comprometerse mediante acuerdos de largo plazo. La ventana de acceso favorece a quien contrata antes de que el déficit se manifieste.
Una controversia metodológica que conviene declarar
Las estimaciones sobre la magnitud real de la dependencia difieren según la métrica empleada. IFFO reporta valores de dependencia de peces forrajeros inferiores a 1.0 para todos los grupos de especies en 2020, con un promedio agregado de 0.13 kg de pez forrajero por kilogramo de producción acuícola alimentada. Majluf y colaboradores (2024) sostienen que dichos valores resultan engañosos: asumen rendimientos, tasas de inclusión y conversiones alimenticias constantes que en realidad varían ampliamente, y el promedio entre especies carnívoras y herbívoras oculta los requerimientos elevados de las primeras.
Ambas posiciones proceden de fuentes con revisión por pares o con datos verificables. La discrepancia no está resuelta y afecta directamente a la magnitud del riesgo que se atribuya al escenario descrito.
17. Conclusiones
La evidencia experimental publicada entre 2021 y 2026 permite establecer umbrales de sustitución razonablemente consistentes por vía: aproximadamente 30% para proteínas vegetales sin procesamiento adicional, 50% para proteínas unicelulares y hasta 75% para subproductos avícolas, con variación atribuible a la especie y al estadio de desarrollo.
El factor limitante predominante no corresponde al aporte proteico sino al perfil lipídico, a la deficiencia de aminoácidos específicos o a la presencia de factores antinutricionales, lo que configura la sustitución como un ejercicio de reformulación integral.
El umbral atribuible a las vías vegetales se desplaza en función del procesamiento industrial del ingrediente, lo que sugiere que una proporción relevante del margen de mejora reside en la industria de ingredientes más que en la de alimentos balanceados.
Los subproductos de origen animal presentan la relación más favorable entre evidencia acumulada, umbral alcanzable y costo. Las proteínas unicelulares ofrecen el mayor potencial de escalamiento, condicionado por variables económicas antes que biológicas.
La superioridad ambiental de las alternativas no se encuentra demostrada de forma general. En el caso específico de las harinas de insecto, la evidencia reciente sobre impacto ambiental y balance socioeconómico apunta en sentido contrario al atribuido habitualmente a esta vía. La sustitución de harina de pescado admite justificación en términos de abasto, costo y gestión de riesgo de suministro; su presentación como decisión ambiental requiere verificación específica que, para varias vías, no se encuentra disponible.
La disponibilidad de ingredientes marinos puede condicionar el crecimiento sectorial antes de que las alternativas alcancen escala comercial. La exposición no es uniforme: el camarón concentra la posición más comprometida por combinar dependencia de harina de pescado, pérdida de eficacia de la suplementación aminoacídica por lixiviación y márgenes estrechos, mientras las especies dulceacuícolas omnívoras resultan las menos afectadas. Las medidas de mitigación con mayor efecto inmediato no dependen de ingredientes nuevos: valorización de subproductos, uso estratégico de ingredientes marinos por etapa del ciclo y reducción de la conversión alimenticia.
Finalmente, ninguna de las fuentes evaluadas reemplaza a la harina de pescado en la totalidad de sus funciones nutricionales. La evidencia respalda estrategias de combinación, cuya validación debe realizarse sobre la formulación, especie y sistema de producción específicos. Los umbrales publicados constituyen puntos de partida y no valores directamente transferibles.
Preguntas que responde este artículo
¿Hasta qué porcentaje puede sustituirse la harina de pescado sin detrimento del crecimiento?
El umbral depende de la vía y de la especie. La evidencia revisada lo sitúa en torno a 30% para concentrado proteico de soya en camarón blanco, 50% para proteínas unicelulares bacterianas en la misma especie, y hasta 75% para subproductos avícolas en lubina europea y langostino de río gigante.
¿Cuál es el factor limitante cuando se supera el umbral?
En la mayoría de los ensayos no corresponde al aporte proteico. El perfil de aminoácidos del organismo entero suele mantenerse sin diferencias significativas; lo que disminuye son los ácidos grasos poliunsaturados n-3, en particular el DHA asociado a la harina de pescado, o aminoácidos específicos como la lisina en el caso de las fuentes vegetales.
¿Qué alternativa presenta mayor evidencia acumulada?
La harina de subproductos avícolas, por consistencia de resultados entre especies y por la proximidad de su perfil de aminoácidos con el de la harina de pescado. Sus restricciones son de carácter regulatorio y de aceptación de mercado, no nutricional.
¿Constituye la harina de insecto una alternativa ambientalmente superior?
La evidencia reciente lo cuestiona. Biteau et al. (2026) citan un análisis de ciclo de vida en el que la harina de insecto presentó impactos ambientales superiores a los de la harina de pescado y la pasta de soya en la mayoría de las categorías evaluadas. Auzins et al. (2024) concluyen además que su balance socioeconómico actual resulta negativo.
¿Son extrapolables a alevines los resultados obtenidos en juveniles?
No. Una proteína unicelular microbiana resultó segura en camarón juvenil hasta 50% de sustitución, pero indujo enteropatía y redujo la supervivencia a 66.7% y 71.7% en alevines de barramundi. La tolerancia depende de la interacción entre ingrediente y estadio de desarrollo.
¿Existe un sustituto capaz de reemplazar el aceite de pescado por completo?
Los aceites vegetales convencionales no aportan EPA ni DHA, por lo que desplazan volumen sin cumplir la función nutricional. Dos vías sí lo logran en ensayos controlados: el aceite de microalgas del género Schizochytrium, con sustitución total en salmón del Atlántico mediante inclusiones de 11.2%, y el aceite de Camelina sativa transgénica, que en condiciones semicomerciales mantuvo el desempeño e incrementó el contenido de omega-3 del filete a 2.3 g por porción de 140 gramos frente a 1.5 g del control.
¿Por qué la suplementación con lisina y metionina es menos eficaz en camarón que en peces?
Por lixiviación. Los aminoácidos cristalinos son altamente solubles y el camarón se alimenta con mayor lentitud que los peces, lo que prolonga la inmersión del pellet. En juveniles de Penaeus monodon, la lisina y la metionina de una dieta de base terrestre resultaron subóptimas a los 120 minutos de inmersión, mientras que la dieta con harina de pescado mantuvo niveles consistentes hasta los 240 minutos. Las respuestas documentadas son el recubrimiento de los aminoácidos y el empleo de análogos hidroxilados.
¿Puede la escasez de harina de pescado restringir el crecimiento de la acuicultura, y qué subsectores serían los más afectados?
Es un escenario plausible. La producción de alimentos acuícolas se triplicó entre 2000 y 2020 mientras la oferta de ingredientes marinos permanece estancada, y análisis de mercado sitúan un posible déficit de harina de pescado hacia 2028. La exposición es desigual: el camarón concentra la posición más comprometida, por dependencia de harina de pescado, pérdida de eficacia de los aminoácidos cristalinos por lixiviación y márgenes estrechos; los salmónidos presentan alta dependencia de aceite de pescado pero también la mayor capacidad de respuesta; las especies dulceacuícolas omnívoras son las menos afectadas. Las mitigaciones de efecto inmediato no requieren ingredientes nuevos: valorización de subproductos, uso estratégico por etapa del ciclo y reducción de la conversión alimenticia.
Fuentes y metodología
Alcance. Revisión de literatura publicada entre 2021 y 2026 en revistas con revisión por pares, con búsqueda dirigida a trabajos que reportan umbrales cuantificados de sustitución, complementada con análisis de ciclo de vida y evaluaciones de viabilidad económica. Se incorporan resultados negativos y se identifica explícitamente el material sin revisión por pares.
Nivel 1. Referencias con identificador DOI verificado
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Nivel 2. Referencias sin identificador DOI verificado
Trabajo del CENAIM-ESPOL sobre harina de lupino andino en Litopenaeus vannamei; estudio sobre harina de cabeza de camarón en juveniles de Totoaba macdonaldi (Universidad Autónoma de Baja California); resúmenes del Simposio de Investigación de Auburn University 2025 sobre variantes procesadas de pasta de soya; análisis de mercado del sector financiero sobre déficits proyectados de harina y aceite de pescado, difundidos por medios especializados sin acceso al documento original; datos de participación de China en el consumo global de harina de pescado atribuidos a estimaciones de IFFO; y trabajo sobre proteína fermentada de maíz en camarón blanco (Fish & Shellfish Immunology, 2026).
Nivel 3. Material sin revisión por pares
Preprint depositado en bioRxiv (2025) sobre proteína unicelular de comunidad microbiana producida a partir de aguas residuales del procesamiento de soya, identificado como tal en el apartado 4.
Fuentes de mercado
IFFO – The Marine Ingredients Organisation. Reportes de producción y actualizaciones de mercado, 2025–2026.
Limitaciones metodológicas
La presente revisión no constituye una revisión sistemática en sentido estricto. No se aplicó un protocolo PRISMA ni una estrategia de búsqueda exhaustiva en bases de datos indexadas. La cobertura por región resulta desigual, con predominio de trabajos procedentes de Europa, Asia-Pacífico y Norteamérica. La búsqueda específica de literatura latinoamericana en repositorios regionales identificó trabajos pertinentes, si bien en su mayoría anteriores a 2021 o publicados en revistas de circulación restringida.
Conflicto de interés
Ninguno declarado. Esta revisión no fue financiada ni encargada por proveedores de ingredientes.
Panorama Acuícola Magazine es la publicación especializada líder en la industria acuícola de habla hispana. Editada por DP International, Inc., cubre ciencia, tecnología, mercados y tendencias de la acuacultura en América Latina y el mundo. Contacto: info@dpinternationalinc.com



