La evolución y futuro del comercio del seafood global - Panorama Acuícola Magazine
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La evolución y futuro del comercio del seafood global

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Por: Alejandro Godoy*

El comercio global de seafood atraviesa una reestructuración profunda impulsada por el crecimiento de la acuicultura de salmón, camarón y tilapia, representando el 40% de la producción acuícola mundial. Este análisis examina la evolución de las cadenas de suministro, el ascenso de Asia como principal nodo de consumo y el impacto de las crecientes barreras arancelarias en la competitividad y seguridad alimentaria internacional.

El comercio de pescado y marisco (seafood) ha evolucionado de un intercambio regional, a uno de los productos alimenticios más consumidos globalmente. Actualmente, según datos de la FAO, el 40% de la producción acuícola entra a mercados internacionales.

La FAO recientemente publicó un reporte denominado “La situación mundial de la pesca y la acuicultura” donde explica la evolución del comercio del seafood. Este reporte expresa que entre los años 70 y 90 solo el 25% de los productos acuícolas eran comercializados en los mercados internacionales. En este periodo, se desarrollaron los nodos comerciales en Europa, Japón y Norteamérica importando productos.

Según datos de la FAO, el 40% de la producción acuática se comercializa internacionalmente, representando el 9.1% de los agroalimentos globales. El motor de este crecimiento proviene de la expansión acuícola de salmón, camarón y tilapia.

Entre los años 2000 y 2010 resurge el comercio del seafood, siendo el commodity más intercambiado mundialmente. En esta época sobresalen las economías de China y Vietnam como los líderes exportadores, mientras que Europa y Estados Unidos se mantienen como líderes importadores. Las cadenas de suministro se consolidan y abastecen seafood utilizando múltiples países y fronteras antes de llegar al consumidor.

Durante el periodo 2010 – 2023 se estructuran las redes de distribución y cadenas de suministro, siendo más interconectadas y robustas. Surge Asia como el nodo mundial de consumo. Al mismo tiempo, China emerge tanto como consumidor y procesador-exportador, cambiando el comercio mundial del seafood. Por su parte, Europa diversifica sus importaciones más allá de sus proveedores tradicionales.

A partir de 2030, China se proyecta como el mercado de consumo de seafood más grande del mundo. La expansión de su clase media reconfigura el comercio global, posicionando a Asia como el principal nodo distribuidor y comprador.

El intercambio del seafood representa 9.1% del total de los agroalimentos y el 1% del comercio mundial de mercancías. La expansión de la acuicultura de salmón, camarón y tilapia han generado este crecimiento, así como los avances en tecnología de preservación, la logística multimodal y la apertura de los mercados.

Futuro del seafood

Estos serán los próximos cambios que redefinirán el comercio del seafood. De acuerdo con datos de Rabobank, a partir del 2030 China será el mercado más grande del mundo superando a Estados Unidos y a países europeos. El crecimiento de su clase media, que en el 2000 era de 300,000 personas, y que en el 2025 se estimó en 185 millones.

Naciones como Brasil y China aplican barreras arancelarias y restricciones sanitarias a la importación de tilapia y camarón. Estas medidas buscan proteger la producción acuícola local, generando tensiones comerciales con exportadores de Asia y América Latina.

Por otra parte, los grandes riesgos se presentan en la volatilidad de los precios generada por las tensiones geopolíticas, la guerra de Irán, el bloqueo del comercio de Rusia, el cambio climático y la sobrepesca.

En este contexto, las barreras arancelarias y no arancelarias juegan un papel determinante en la configuración del comercio internacional del seafood. Países como Brasil han impuesto restricciones a la importación de tilapia para proteger su producción doméstica, generando tensiones con exportadores de Asia y Centroamérica.

De manera similar, China ha implementado bloqueos y restricciones a la importación de camarón provenientes de ciertos países, argumentando razones sanitarias y de seguridad alimentaria. Sin embargo, detrás de estas políticas también se encuentra la intención de proteger a sus productores nacionales y consolidar su posición como potencia exportadora.

Los incrementos arancelarios en EE. UU. sobre camarón, tilapia y salmón aumentan los costos de importación. Esta presión obliga a los proveedores latinoamericanos y asiáticos a diversificar sus cadenas de valor hacia mercados alternativos.

En el caso de Estados Unidos, los incrementos arancelarios aplicados en los últimos años a productos como camarón, tilapia y salmón han generado un impacto directo en los costos de importación y en la competitividad de los proveedores extranjeros. Estas medidas, justificadas en ocasiones por disputas comerciales o políticas de protección a la industria acuícola y pesquera local, han obligado a exportadores de América Latina y Asia a buscar mercados alternativos o a diversificar sus cadenas de valor. El efecto inmediato ha sido una presión sobre los precios finales y una mayor volatilidad en el comercio global del seafood.

El futuro del comercio acuícola enfrentará volatilidad de precios por conflictos geopolíticos, cambio climático y políticas proteccionistas. La competitividad dependerá de la capacidad de adaptación regulatoria y la eficiencia logística internacional.

Conclusión

El comercio mundial del seafood se encuentra en una etapa de transformación marcada por la interconexión de mercados, el crecimiento de la acuicultura y la influencia de Asia como centro de consumo y producción. Sin embargo, los riesgos derivados de la geopolítica, el cambio climático y las barreras comerciales muestran que el futuro del sector dependerá no solo de la capacidad de producir más y mejor, sino también de la habilidad de los países y empresas para adaptarse a un entorno regulatorio complejo y dinámico. La clave estará en equilibrar la apertura de mercados con la protección de las industrias locales, garantizando al mismo tiempo la sostenibilidad y la seguridad alimentaria global.

Me retiro mis estimados lectores. ¿Cerrar o limitar nuestras fronteras a productos importados como salmón, camarón y tilapia, verdaderamente podría satisfacer la demanda y beneficiaríamos la industria, o aumentaría el consumo de res, pollo y puerco, que también es importado? Si China, Brasil y Estados Unidos lo hacen, ¿por qué México no?

Fuente de la foto: Seafood trends China 2026, Norwegian seafood council.

* Alejandro Godoy es fundador de Seafood Business Solutions, empresa de consultoría especializada en inteligencia de mercados acuícolas y pesqueras. Tiene más de 20 años desarrollando estudios a gobiernos y empresas globalmente. Correo electrónico: sonoralex@hotmail.com

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