Por: Stephen Newman
Ecuador, líder mundial en producción de camarón, afronta proyecciones de un fenómeno de El Niño de intensidad significativa. Al modificar parámetros críticos como temperatura, alcalinidad y dureza, el cambio ambiental exige transitar hacia estrategias operativas preventivas. La preparación estructural e inmediata de los estanques se posiciona como el elemento crítico para evitar quiebras y pérdidas productivas generalizadas.
¿Qué es El Niño?
La corriente de Humboldt, denominada ocasionalmente como corriente del Perú, es un cuerpo de agua fría que fluye hacia el norte a lo largo de las costas de Chile y Perú, posteriormente girando hacia el oeste cerca del ecuador. Es imperativo para asegurar el florecimiento de nutrientes que sustentan la pesca en esta región del planeta. El agua más cálida tiende a hundirse, mientras que el agua más fría asciende, lo que resulta en el transporte de nutrientes esenciales para el fitoplancton.
Históricamente, esto ha constituido la base de la cadena trófica, lo que en última instancia da lugar a poblaciones robustas de pequeños peces pelágicos, como la anchoveta peruana, que se capturan de manera habitual. Estos peces se transforman en harina y aceite de pescado, ingredientes fundamentales en la alimentación destinada a la acuicultura y la ganadería.
La corriente de Humboldt transporta nutrientes esenciales para el fitoplancton, sustentando pesquerías clave como la anchoveta peruana, materia prima de la harina y aceite de pescado. El fenómeno de El Niño altera este afloramiento, reduciendo la disponibilidad de estos ingredientes esenciales y encareciendo los alimentos destinados a la acuicultura.
El afloramiento se produce de manera continua durante todo el año, sin presentar variaciones estacionales, y constituye una red trófica de alta eficiencia. No obstante, no está exento de aspectos potencialmente problemáticos, ya que está vinculado de manera directa con el Fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés).
Como es sabido, esta situación ha tenido un impacto significativo en el sector de la acuicultura del camarón en Ecuador. Estos impactos pueden ser directos y beneficiosos o bien perjudiciales e indirectos, debido a la repercusión en la disponibilidad de harina de pescado y los precios resultantes.
Aunque las condiciones moderadas de El Niño aceleran el crecimiento del camarón por el incremento de la temperatura, la industria moderna opera bajo densidades poblacionales más elevadas. Las diferencias drásticas entre periodos climáticos impactan directamente en el microbioma y en las consecuencias posteriores para las comunidades de fitoplancton.
¿Cuál es el impacto potencial?
El impacto es global. Como se muestra en la Figura 1, se exponen los potenciales impactos en la cría de camarones en Ecuador, tanto de carácter directo como indirecto.

Ventajas
Se ha observado que las condiciones moderadas de El Niño producen un efecto positivo. En la Figura 2, se presentan los principales aspectos, junto con algunos de los impactos potencialmente negativos. Las temperaturas de los estanques experimentan un incremento, aunque sin alcanzar niveles extremos, lo que resulta en un crecimiento acelerado de los camarones.
Históricamente, cuando Ecuador dependía en gran medida de la disponibilidad de semillas silvestres y de la productividad natural, esto también podía resultar beneficioso, ya que el clima más cálido contribuía a aumentar la producción. Ecuador ha dejado de depender de las semillas silvestres obtenidas a través de la captura.

Un estudio realizado por la Universidad de Stirling sobre la productividad ecuatoriana entre los años 1996 y 1999 reveló que, durante los períodos de El Niño, se observaron mayores tasas de supervivencia, menores factores de conversión alimenticia (FCR, por sus siglas en inglés) y mayores rendimientos. Desde entonces, la industria ha experimentado un notable desarrollo y madurez, lo que ha dado lugar a una transformación significativa en muchos aspectos.
Las densidades poblacionales son más elevadas, mientras que la aireación y el uso de alimentadores automáticos se han vuelto prácticas habituales. Se ha planteado la hipótesis de que las diferencias entre los periodos de El Niño y La Niña se deben a los efectos sobre el microbioma y sus consecuencias posteriores en el fitoplancton.
Las fuertes lluvias provocan inundaciones, fallas en diques, reducción de la alcalinidad y dilución por agua dulce. Estas fluctuaciones drásticas en la calidad del agua generan un severo estrés fisiológico en el sistema inmunológico del camarón, elevando el riesgo de brotes de enfermedades infecciosas en las granjas.
Desventajas
Ciertamente, las fuertes lluvias provocan una serie de problemas, tales como inundaciones, fallas en los diques, una dilución extrema debido a las abundantes cantidades de agua dulce, la reducción de la alcalinidad y la dureza, el estrés por falta de oxígeno (un problema que, si bien hoy en día es menos grave gracias a la adopción generalizada de la aireación, sigue siendo un riesgo), los desafíos y las interrupciones en la cosecha y otros aspectos logísticos, así como mayores riesgos de enfermedades como consecuencia de la calidad variable del agua y el impacto de los factores de estrés en el sistema inmunológico de los organismos, entre otros.
Todos estos riesgos potenciales aumentan durante los períodos de El Niño. La producción de anchoveta se ve comúnmente afectada de manera negativa, con la consecuente menor disponibilidad de harina y aceite de pescado, así como el aumento de los precios de los alimentos para peces.

En el año 2023, la Cámara estimó que el 50% de las granjas dedicadas a la cría de camarones se encontraban en riesgo de sufrir inundaciones. Esta situación podría tener un impacto significativo en la productividad. Las granjas que no estén debidamente preparadas podrían enfrentarse a reparaciones que abarquen varios ciclos y a la consiguiente interrupción del flujo de caja, lo que conduciría a la quiebra y a una reorganización forzada.
¿Qué pueden hacer los acuicultores?
Prepárense. No se debe aguardar a que el impacto se manifieste. Es crucial garantizar que los estanques posean la capacidad estructural necesaria para resistir el impacto de posibles inundaciones. Los muros de contención, los diques y los almacenes destinados a la conservación de alimentos y equipos deben mantenerse en óptimas condiciones y poseer la capacidad de resistir fenómenos meteorológicos adversos.
Para mitigar los riesgos generales, es imperativo contar con sistemas eléctricos estables protegidos contra condiciones climáticas extremas, así como la capacitación integral de los trabajadores sobre los riesgos y las herramientas disponibles para mitigar los impactos. Las altas temperaturas no constituyen la única preocupación.

De acuerdo con las proyecciones, se anticipa que este fenómeno de El Niño será de una intensidad significativa. Algunas fuentes especulan que podría tratarse del fenómeno más intenso registrado hasta la fecha. Es imperativo abordar y mitigar los riesgos derivados de este fenómeno, en la medida de lo posible.
En la actualidad, Ecuador se posiciona como el mayor productor a nivel mundial de camarón de cultivo. Además, cuenta con los recursos necesarios para garantizar que se aborden de manera efectiva los aspectos prevenibles de esta situación. Es improbable que se logre una solución efectiva si se intenta hacerlo en medio de una situación de crisis. Es necesario prepararse de inmediato.
Para asegurar que la interrupción productiva sea mínima, los acuicultores deben reforzar muros de contención, diques y sistemas eléctricos contra condiciones climáticas extremas. Destinar tiempo y recursos a la mitigación de los impactos ambientales evitables constituye un elemento crítico para la sostenibilidad y competitividad del sector.
Ecuador ha experimentado un notable incremento en sus exportaciones, estableciendo nuevos récords año tras año. Una preparación inadecuada para este próximo fenómeno climático disruptivo podría tener repercusiones significativas en los resultados esperados. Para asegurar que la interrupción sea mínima y no tenga un impacto significativo y duradero, se requiere una respuesta mesurada antes de que los patrones climáticos dificulten, en el mejor de los casos, y hagan imposible, en el peor, la continuidad del proyecto.
Resulta de vital importancia destinar tiempo y recursos a la minimización de los impactos evitables, ya que constituye un elemento crítico de la sostenibilidad. Ignorar este aspecto conlleva un riesgo significativo para la industria.
* Stephen G. Newman es licenciado en Conservación y Gestión de Recursos (ecología) por la Universidad de Maryland y doctor en Microbiología Marina por la Universidad de Miami. Tiene más de 40 años de experiencia trabajando en diversos temas y enfoques de la acuicultura, como la calidad del agua, la sanidad animal y la bioseguridad, con especial atención al camarón y los salmónidos. Fundó Aquaintech Inc. en 1996 y sigue siendo su director general. Se centra en la prestación de servicios de consultoría sobre tecnologías microbianas y bioseguridad en todo el mundo. sgnewm@aqua-in-tech.com www.aqua-in-tech.com www.bioremediationaquaculture.com www.sustainablegreenaquaculture.com



