Por: Bioiberica*
El reemplazo parcial o total de la harina de pescado por fuentes de proteína vegetal supone un desafío de la acuicultura global, que puede condicionar el bienestar de peces y camarones y la rentabilidad de tu producción. Hoy es fundamental prestar atención al impacto específico en cada especie e implementar estrategias nutricionales económicamente sostenibles.
La producción acuícola tiene un papel crítico en la cadena alimentaria mundial, tanto para la alimentación humana como en la producción de alimentos para animales. Con unas perspectivas de crecimiento continuo más allá de 2030, el sector afronta desafíos clave. Uno de ellos es la sustitución de la harina de pescado por harina de soya, que, pese a sus propiedades nutricionales, disponibilidad y costo, puede impactar negativamente en el crecimiento y la salud de peces y camarones.
En determinadas condiciones, un alto nivel de sustitución de proteína animal por fuentes de proteína vegetal puede reducir el crecimiento y favorecer la aparición de disbiosis intestinal, estrés oxidativo y procesos inflamatorios, obligando a los organismos a desviar una mayor proporción de la energía hacia el mantenimiento de la homeostasis, reduciendo la eficiencia en el aprovechamiento del alimento. El resultado: una ralentización del crecimiento, un peor factor de conversión alimentaria y una afectación en el rendimiento global de la explotación.
Para hacer frente a esta situación, la nutrición tiene un protagonismo clave. La formulación de dietas más equilibradas permite optimizar el aporte de nutrientes y favorecer una expansión sostenible y segura de la producción, protegiendo el sistema productivo y contribuyendo a satisfacer la creciente demanda de productos del mar. Además, las estrategias nutricionales constituyen una herramienta clave para afrontar otros desafíos del sector, como el incremento de los costos de producción y los efectos del cambio climático sobre los sistemas de cultivo, al mejorar la eficiencia productiva y la capacidad de adaptación de los organismos frente a condiciones ambientales cambiantes.
Sustituir harina de pescado por soya puede causar disbiosis intestinal, estrés oxidativo e inflamación. Esto obliga a desviar energía hacia la homeostasis, ralentizando el crecimiento y empeorando el factor de conversión alimentaria en peces y camarones.
Una estrategia nutricional con nucleótidos libres biodisponibles
Los nucleótidos son componentes esenciales del ADN y el ARN que participan en procesos fisiológicos clave, especialmente en tejidos con una elevada tasa de renovación celular, como el intestino y el sistema inmunitario. Más allá de satisfacer los requerimientos nutricionales básicos, pueden contribuir al mantenimiento de la salud y la función inmunitaria de los animales, con posibles efectos beneficiosos sobre su rendimiento productivo.
Ante los problemas que puede causar el uso de harina vegetal, la incorporación de nucleótidos libres a través de la dieta puede favorecer la renovación celular, ayudar a mantener la salud intestinal y a optimizar el uso de la energía metabólica. De este modo, el organismo puede destinar más recursos al crecimiento, la recuperación y otros procesos esenciales, como la adaptación al estrés. Además, ayuda a un sistema inmunitario equilibrado clave para reforzar la resistencia frente a agentes bacterianos, aumentar la tolerancia a las enfermedades y preservar el bienestar general de los animales.
Los nucleótidos favorecen la renovación celular en tejidos de alta tasa regenerativa como el intestino y el sistema inmune. Su suplementación dietética optimiza la energía metabólica, redirigiendo recursos al crecimiento, la inmunidad y la adaptación al estrés.
Cómo favorecer la producción desde la dieta
Nucleoforce® es una gama comercial de productos funcionales ricos en nucleótidos derivados de extractos de levadura, cuyas distintas formulaciones han sido desarrolladas para abordar objetivos específicos relacionados con la salud, la inmunidad, la función digestiva y el rendimiento productivo del organismo.
Diversos estudios, realizados con dietas donde parte de la harina de pescado se sustituye por proteínas vegetales, indican que la inclusión de nucleótidos en la dieta del camarón blanco del Pacífico puede favorecer la respuesta inmunitaria, aumentar la supervivencia frente a infecciones bacterianas y mejorar la rentabilidad productiva. Ante patógenos como Vibrio parahaemolyticus y Vibrio harveyi, la suplementación con Nucleoforce® ha mostrado resultados favorables en la tolerancia a enfermedades y en la capacidad de resistencia frente a microorganismos propios del entorno acuático.
Integrar nucleótidos libres mantiene la salud intestinal y la función inmunitaria. Un sistema inmune equilibrado refuerza la resistencia antibacteriana, mejora la tolerancia a patógenos ambientales y resguarda la supervivencia de los organismos cultivados.
Esta estrategia nutricional también ha mostrado sus efectos beneficiosos en otras especies de interés acuícola, como salmón, lubina, dorada y tilapia. Así, en el salmón, los nucleótidos contribuyen al mantenimiento de la función inmunitaria y pueden mejorar la supervivencia de los animales frente a procesos infecciosos. En la lubina, se han relacionado con mejoras en el crecimiento, la eficiencia alimentaria y el desarrollo de los órganos digestivos. En la dorada, ayudan a preservar una respuesta inmunitaria adecuada, mientras que en la tilapia se asocian con avances en el crecimiento, los parámetros hematológicos y bioquímicos, la actividad antioxidante y la resistencia frente a enfermedades.
La acuicultura requiere soluciones capaces de integrar productividad, salud y sostenibilidad, que no perjudiquen los márgenes comerciales y que estén sustentadas por evidencia científica, validadas técnicamente en condiciones reales de producción y respaldadas por resultados consistentes en indicadores esenciales como crecimiento, supervivencia y eficiencia alimentaria.
En dietas vegetales para camarón blanco, Nucleoforce® fortalece la respuesta inmunitaria y la supervivencia frente a patógenos como Vibrio parahaemolyticus y Vibrio harveyi, mejorando la rentabilidad y el rendimiento productivo en condiciones reales de cultivo.
Ello obliga a las empresas acuícolas a buscar productos especializados que puedan demostrar el valor de sus fórmulas mediante casos de éxito contrastados y un conocimiento detallado de sus mecanismos de acción. Encontrar una estrategia que aporte rigor y trazabilidad de los resultados ayudará a mejorar la eficiencia productiva y priorizar a la innovación basada en la ciencia.
Ante los retos asociados a la sustitución de la harina de pescado en la producción acuícola, la suplementación con nucleótidos se consolida como un factor determinante para el futuro del sector, ya que puede contribuir al mantenimiento de la función inmunitaria, favorecer el rendimiento productivo y aumentar la capacidad de los animales para afrontar distintos desafíos fisiológicos y ambientales.
Los nucleótidos benefician al salmón previniendo infecciones, a la lubina mejorando la digestión, a la dorada preservando la respuesta inmune, y a la tilapia optimizando la actividad antioxidante, el perfil hematológico y el crecimiento acelerado.

Las referencias y fuentes consultadas por el autor en la elaboración de este artículo están disponibles bajo petición previa a nuestra redacción.
Para mayor información: nucleoforcescience.com/


