Comparación de la eficiencia técnica de las granjas de camarones certificadas por el Aquaculture Stewardship Council vs. las no certificadas.

La norma de certificación de camarones del Aquaculture Stewardship Council (ASC) pretende ser una herramienta de mercado que premie a los mejores actores del sector por su rendimiento en áreas como la eficiencia técnica, la responsabilidad social y la trazabilidad. El objetivo de este estudio fue comparar la metodología de producción y la eficiencia de las granjas actualmente certificadas según la norma de camarones del ASC, con las no certificadas, revelando lo difícil que ha sido para la norma ASC captar una parte significativa del mercado mundial del camarón y permitiendo hacer recomendaciones para las normas de certificación en general.

Uno de los productos del mar más valiosos es el camarón peneido de acuacultura, cuyo valor supera con creces la proporción del tonelaje producido, y representa el 83% de todo el cultivo de camarones peneidos.

Ecologistas, industria e instituciones académicas comparten el interés por promover la sostenibilidad en la acuicultura y desarrollar las mejores prácticas de gestión. La función de los sistemas de certificación es permitir a los consumidores distinguir los camarones procedentes de camaronicultivos bien gestionados, de los que proceden de los mal gestionados y, en consecuencia, fomentar prácticas sostenibles en la compra.

“El concepto en el que se basan los sistemas de certificación son, al establecer normas estrictas, los mejores actores del mercado se verán recompensados con mejores precios y un trato preferente por parte de los compradores.”

Con el tiempo, la certificación conducirá teóricamente a un cambio en el desempeño, mejorando así las prácticas estándar de la industria.

El Aquaculture Stewardship Council (ASC) es uno de los organismos de certificación más importantes del mundo en el ámbito de la acuicultura. Tienen varias normas para la certificación de productos acuícolas comunes, incluida la norma de camarones.

El objetivo de este estudio es describir las características de las granjas certificadas según la norma de camarones del ASC y comparar las métricas de eficiencia cuantitativa de las granjas certificadas con los datos recopilados recientemente en el sudeste asiático y en Ecuador, con encuestas de campo en granjas de camarones.

Métodos y resultados

La información para realizar este estudio se extrajeron de los datos públicos de las auditorías de certificación del ASC, del periodo comprendido entre septiembre y octubre del 2020, comparándose las siguientes variables: tamaño medio de la granja (ha), producción (t/ m2), intensidad de la producción (t/ha/año), FCR, tasa de intercambio de agua (%) y uso de energía.

Se evaluaron 123 auditorías de granjas ubicadas en su mayoría en Asia, que cultivaban estrictamente L. vannamei al momento de la recolección de los datos.

“Los países de Asia donde hay explotaciones certificadas tienen una producción bajo certificación mucho menor.”

En total, el 4.14% de la producción mundial de L. vannamei está certificada bajo la norma ASC. Según los datos de los informes de auditoría, Ecuador es el país con más superficie certificada, con más de 22,000 ha, aproximadamente el 45% del total de la superficie de las granjas de L. vannamei certificadas según la norma ASC para camarones (Tabla 1).

Los países con más explotaciones certificadas son la India (36), Ecuador (27) y Tailandia (25).

“Los países de América Latina, donde hay granjas certificadas, tienen un porcentaje relativamente alto de producción bajo certificación, que va desde el 3.26% en México hasta el 94.56% en Honduras.”

Los países de Asia donde hay explotaciones certificadas tienen una producción bajo certificación mucho menor.

Las explotaciones certificadas por ASC fueron significativamente más grandes que las no certificadas, tal y como se desprende de los datos recientes obtenidos en las encuestas de campo, siendo las de Asia 10 veces más grandes en promedio.

“Las intensidades de producción eran más altas en Asia que en América Latina, y las explotaciones certificadas de Asia tenían una media mayor de intensidad de producción en todos los grupos.”

El intercambio de agua como porcentaje del volumen diario del estanque, fue mucho menor en las explotaciones de Asia que estaban certificadas, en comparación con las no certificadas.

Tanto las explotaciones asiáticas como las latinoamericanas certificadas, utilizaron menos energía que sus homólogas no certificadas, aunque la diferencia no fue significativa en América Latina.

Por su parte, se encontró una diferencia significativa en la tasa de uso de fertilizantes, zeolita y probióticos en las explotaciones de Asia. En los tres casos, las explotaciones no certificadas por el ASC, reportaron una tasa más alta de uso de productos químicos.

En todos los casos, excepto en el de los desinfectantes, las explotaciones del ASC declararon utilizar estos productos químicos en menor proporción que sus homólogas no certificadas.

Discusión

La norma para camarones del ASC, desarrollada a través de un proceso que involucra a las múltiples partes interesadas, pretende situarse a la cabeza de las certificaciones en el sector de la acuicultura.

Una de las conclusiones más evidentes de estos datos, es que existen realmente dos estilos predominantes de cría de camarones que han podido obtener la certificación.

En su mayor parte, en Asia, las explotaciones son muy intensivas, con estanques pequeños y una superficie total comparativamente pequeña respecto a las explotaciones de ASC de otros lugares, mientras que las granjas de América Latina son grandes y semiintensivas (Figura 1).

Basándose en el tamaño de las granjas que se están certificando, está claro que solo pueden obtener la certificación aquellas lo bastante grandes, o con un volumen suficiente de producción en granjas más pequeñas y altamente intensivas como para absorber los costes sustanciales de la certificación.

Esto crea un problema paradójico para el ASC, es decir, para ampliar la cuota de mercado de la norma y, por tanto, su impacto potencial, probablemente habría que modificarla, para que pudiera abarcar un mayor número de explotaciones.

“No obstante, varias de las certificaciones obtenidas en este estudio eran multi-sitio (un aproximado del 25%), pareciendo esta ser una vía de certificación para los grupos de explotaciones más pequeñas.”

La norma ASC cuenta con límites bastante estrictos en cuanto a las cantidades permitidas de fósforo y nitrógeno por tonelada de camarones cosechados. Aunque el cumplimiento de estos límites exige una mejor gestión, no garantizan la protección de la calidad del agua.

A menos que se conozca la capacidad de asimilación de la masa de agua receptora, una granja puede cumplir las normas de nitrógeno y fósforo del ASC, y aun así liberar cantidades suficientes como para iniciar o agravar la eutrofización.

El FCR y, por extensión, el tipo y la cantidad de alimentos utilizados por una granja, determinan en gran medida su impacto ambiental, ya que la gestión de los alimentos influye en la cantidad de recursos incorporados a la producción en la granja, en los resultados de la calidad del agua, en los impactos sobre los peces salvajes y en la salud de los camarones en los estanques.

El grupo con peores resultados en este estudio, fue el de las explotaciones con certificación ASC de América Latina, y el grupo con mejores resultados fue el de las certificadas ASC de Asia.

Es probable que el gran tamaño de los estanques de América Latina, indicativo de los sistemas de producción de esta región, limite la capacidad de gestión de los insumos alimenticios y la producción. Los estanques grandes son más difíciles de gestionar de forma intensiva en comparación con los relativamente pequeños.

“El uso de energía directa es una medida importante, ya que se relaciona con el uso de la aireación y el bombeo, prácticas de gestión clave que pueden determinar los impactos ambientales de la granja.”

La cloración con lejía (NaOCl) e hipoclorito [Ca(OCl)2] fue el método más utilizado. La desinfección de los estanques también erradica a los peces silvestres, por lo que en Asia no es habitual el uso de piscicidas como la rotenona y las saponinas. Los principales terapéuticos aplicados fueron ácidos orgánicos, como el ácido láctico o el acético, que se emplean para prevenir las infecciones por Vibrio en los camarones.

Ninguna de las piscifactorías de ASC en Asia se valió de terapéuticos y en América Latina su uso fue más común en las no certificadas. En cuanto al uso de vitaminas, se detectó su mayor uso en las granjas no ASC de Asia, siendo la vitamina C la más comúnmente aplicada.

“El ASC parece haber captado el extremo superior del mercado en términos de tamaño de las explotaciones, sugiriendo que son estas, en muchos casos corporativas, las que pueden obtener la certificación.”

En varias de las auditorías se detectó la ausencia de algunos datos importantes, las cuales deberían ser incluidos explícitamente, entre los que se pueden mencionar:

  • la producción real de la granja en el año completo más reciente,
  • el número de estanques de producción (y los estanques de vivero y de incubación por separado),
  • las diferentes superficies de agua como los estanques de producción,
  • los canales y los embalses (si los hay),
  • la superficie total de la propiedad
  • y la superficie dedicada a la cría de camarones en los casos en que no se utiliza toda la propiedad.

Conclusiones

El ASC parece haber captado el extremo superior del mercado en términos de tamaño de las explotaciones, sugiriendo que son estas, en muchos casos corporativas, las que pueden obtener la certificación.

Parece existir una dicotomía entre América Latina y Asia en cuanto al estilo y la gestión de las explotaciones, aunque aun no hay suficiente información para aseverarlo.

Por último, si bien la eficiencia técnica es un aspecto importante de la capacidad de sostenibilidad y fue el foco de este estudio, esta no capta la totalidad de lo que la certificación ASC pretende evaluar, incluyendo otros aspectos importantes de la agricultura responsable, como las prácticas laborales justas, la trazabilidad de la cadena de suministro, el compromiso con la comunidad, el uso previo de la tierra de la granja y el cumplimiento de la normativa local.

Las comparaciones periódicas de los datos de la certificación del ASC con las encuestas del sector, reforzarán las afirmaciones realizadas por el ASC, principalmente la que los posiciona como líderes en la gestión medioambiental de la acuicultura.

Esta es una versión resumida desarrollada por el equipo editorial de Panorama Acuícola Magazine del artículo “A COMPARISON OF THE TECHNICAL EFFICIENCY OF AQUACULTURE STEWARDSHIP COUNCIL CERTIFIED SHRIMP FARMS TO NON-CERTIFIED FARMS” escrito por ROBERT P. DAVIS Auburn University, CLAUDE E. BOYD – Auburn University.
La versión original fue publicada en JULIO de 2021 a través ELSEVIER.
Se puede acceder a la versión completa a través de https://doi.org/10.1016/j.crsust.2021.100069

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