Por: Lilia Marín*
El cambio climático está alterando la calidad, inocuidad y disponibilidad de las materias primas para alimentos balanceados. Blindar la Calidad Total exige anticiparse a estas variaciones de temperatura y humedad mediante el rediseño de controles de trazabilidad, desde el origen hasta el producto final. Este análisis técnico aborda estrategias críticas para mitigar riesgos sanitarios en granos, subproductos animales y aceites en un entorno climático inestable.
El reto no es menor, ya que el cambio climático está alterando la Calidad, Inocuidad y disponibilidad de granos, subproductos animales, grasas/aceites, entre otros. Blindar la Calidad Total, implica anticiparse a esos cambios y rediseñar controles de Trazabilidad, desde el origen hasta el producto final.
Las variaciones en temperatura, humedad y la mayor frecuencia de eventos extremos están generando materias primas variables, menos predecibles y con mayores riesgos sanitarios. El incremento de humedad y temperatura en el caso de los granos favorece el desarrollo de aflatoxinas y deoxinivalenol, afectando la salud del animal y el rendimiento productivo. Se deberán implementar monitoreos constantes de humedad y micotoxinas y, obviamente, el uso de secuestrantes de manera preventiva, implementando sistemas de Trazabilidad que consideren el cambio climático como parte fundamental de esta.
Los desafíos de los subproductos de origen animal terrestres y marinos, tales como harinas de carne y hueso (por ejemplo, aviar, porcino, bovino y marino por mencionar los principales), incluyen la variabilidad de la digestibilidad de la proteína y el riesgo microbiológico. La estandarización de los procesos térmicos y el monitoreo de parámetros de calidad permiten asegurar productos más homogéneos y seguros. Asimismo, el uso de antioxidantes es parte fundamental para evitar la degradación de la grasas residuales en estas.
Los subproductos marinos presentan alta susceptibilidad a la oxidación lipídica, agravada por el aumento de las temperaturas del agua y los cambios de ecosistemas marinos, lo cual impacta negativamente el contenido de los ácidos grasos esenciales. El control de la frescura, la cadena de frío y el uso de antioxidantes naturales son estrategia fundamental para preservar su calidad.
En cuanto a las grasas y los aceites de origen animal, el índice de peróxido es un indicador crítico del estado de oxidación. Valores elevados indican deterioro, lo que reduce el valor energético y puede generar efectos negativos en la salud animal. Por ser este tema importante y crítico a la vez, es indispensable controlar las condiciones de almacenamiento, minimizar la exposición a oxígeno y luz, asegurando una adecuada rotación de inventarios.
Los océanos y el cambio climático
En la última década, los océanos han experimentado UN INCREMENTO ACELERADO Y SIN PRECEDENTES, no solo de temperatura, sino también en acumulación de energía.
Conclusión Técnica:
✓ Incremento de temperatura: +0.27ºC por década (promedio reciente).
✓ 2x mayor acumulación de calor.
✓ 4-5 veces más rápido calentamiento vs. décadas pasadas.
El océano es el principal amortiguador del cambio climático, pero al absorber el 90% del calor, se está convirtiendo en un sistema cada vez más inestable, afectando directamente la calidad de las materias primas y la seguridad alimentaria.
* Lilia Marín es ingeniero Químico, egresada de la Universidad de Guadalajara, con especialidad en Nutrición, Producción de Alimentos para Mascotas y Acuicultura por la Universidad T&M. Se ha desarrollado en jefaturas y gerencias de Calidad y Producción en Aceiteras y Empresas de Alimentos Balanceados. Consultora internacional y nacional para empresas de plantas de rendimiento de subproductos de origen animal terrestre y marino y consultora en microscopía de alimentos, entre otros. CEO de Proteínas Marinas y Agropecuarias S.A. de C.V. (PROTMAGRO), PROTMARIN S.A. de C.V. y Marín Consultores Analíticos.





