Ocean Garden: la historia del gigante mexicano - Panorama Acuícola Magazine
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Ocean Garden: la historia del gigante mexicano

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Por: Alejandro Godoy*

La evolución de Ocean Garden Products sintetiza la historia del comercio camaronero en México durante casi siete décadas. El artículo examina la transición de la empresa desde una comercializadora estatal vinculada a cooperativas, Banpesca y Propemex, hasta su privatización e integración a redes comerciales globales como Captain Fresh. Un análisis imprescindible sobre el valor de marca, la adaptación a la acuicultura y la reestructuración logística internacional.

Durante casi 70 años, Ocean Garden Products ha sido una de las comercializadoras más influyentes en la historia de la industria camaronera mexicana. Su evolución refleja la transformación del sector pesquero y acuícola nacional: desde un modelo impulsado por cooperativas y apoyado por el Estado, hasta una industria globalizada que compite en mercados cada vez más exigentes.

Fundada en 1957 en California por armadores del Pacífico mexicano, Ocean Garden nació para comercializar directamente camarón silvestre en Estados Unidos, superando la falta de infraestructura de distribución y venta de los puertos nacionales.

Inicio de la empresa

La historia comenzó en 1957, cuando un grupo de armadores y productores de camarón del Pacífico mexicano, decidió crear una empresa que les permitiera comercializar directamente su producción en Estados Unidos. En aquel momento, puertos como Guaymas, Mazatlán, Topolobampo y Puerto Peñasco experimentaban un rápido crecimiento pesquero, pero los productores mexicanos carecían de comercialización, distribución y venta de sus productos en el extranjero.

Ante esta necesidad nació Ocean Garden, con sede en California, para acercar la oferta mexicana a los principales compradores del mercado estadounidense.

Con el paso de los años, Ocean Garden se convirtió en mucho más que una comercializadora. Durante las décadas de 1970 y 1980, el gobierno mexicano impulsó una estrategia de desarrollo pesquero basada en una estrecha coordinación entre financiamiento, producción y comercialización. En ese esquema participaron tres instituciones fundamentales.

BANPESCA (Banco Nacional Pesquero y Portuario creada en 1979) aportaba créditos para embarcaciones, motores, infraestructura y capital de trabajo; PROPEMEX (Productos Pesqueros Mexicanos creada en 1972) operaba plantas congeladoras, instalaciones de procesamiento y programas de apoyo a cooperativas; mientras que Ocean Garden actuaba como el brazo comercial encargado de colocar el camarón mexicano en los mercados internacionales.

Esta estructura permitió un crecimiento sin precedentes de la flota camaronera mexicana, consolidó a Guaymas y Mazatlán como uno de los principales puertos pesqueros del país. Miles de toneladas de camarón capturadas en el Golfo de California llegaron a consumidores estadounidenses bajo la marca Ocean Garden. Durante décadas, la empresa fue sinónimo de camarón mexicano de alta calidad y se convirtió en la principal representante de los productores nacionales ante las cadenas de distribución y restaurantes de Estados Unidos.

Durante los años setenta y ochenta, el Estado integró crédito, procesamiento y ventas mediante Banpesca, Propemex y Ocean Garden. Este esquema consolidó puertos como Guaymas y Mazatlán, posicionando la marca mexicana en el mercado estadounidense.

Sin embargo, este modelo comenzó a mostrar problemas durante la crisis económica de los años ochenta. Los problemas financieros de las paraestatales, el endeudamiento sectorial y los cambios en la política económica del país provocaron una profunda reestructuración. En la década de los noventa desaparecieron organismos históricos como PROPEMEX y BANPESCA. Ocean Garden logró sobrevivir gracias a un activo que ninguna otra institución poseía: una marca reconocida, relaciones comerciales consolidadas y una posición privilegiada dentro del mercado estadounidense.

En 1996 la empresa fue transferida a Bancomext por aproximadamente 70 millones de dólares con el propósito de fortalecer su capacidad exportadora y sanear sus finanzas. A partir de entonces comenzó una larga etapa de reestructuración, modernización e intentos de privatización. Durante varios años la empresa operó como una corporación californiana controlada por el Estado mexicano, situación única entre las paraestatales nacionales. Su principal activo dejó de ser la infraestructura física y pasó a ser el prestigio acumulado de la marca Ocean Garden dentro del mercado norteamericano.

A principios de los años 2000 se implementaron importantes cambios administrativos y financieros. La compañía redujo riesgos crediticios, fortaleció la promoción comercial del camarón mexicano y modernizó su estrategia de mercadotecnia. También participó en iniciativas para posicionar al camarón mexicano como un producto premium, diferenciándolo de otros orígenes mediante estándares de calidad y campañas de promoción en Estados Unidos. Estas acciones permitieron incrementar los volúmenes comercializados y mantener el valor de la marca en un entorno cada vez más competitivo.

La expansión de la acuicultura en Sonora y Sinaloa representó otro punto de inflexión. La producción de camarón de cultivo permitió asegurar suministros constantes durante todo el año, complementando la captura de altamar. Ocean Garden supo adaptarse a esta nueva realidad y aprovechó la combinación de camarón silvestre y de cultivo para ampliar su oferta comercial y responder a las necesidades de compradores de gran escala.

El auge del camarón de cultivo en el noroeste de México permitió asegurar suministro constante todo el año. Ocean Garden integró la producción acuícola con la captura de altamar para abastecer a compradores de gran escala.

El camino hacia la privatización

En 2002 participé en una serie de reuniones de trabajo entre CONAPESCA, FIRA y Ocean Garden. El propósito era analizar diversos problemas que afectaban a los productores mexicanos, particularmente relacionados con los remanentes que dejaban de pagarse al final de cada temporada y con el incremento de las comisiones cobradas por Ocean Garden.

La postura de Ocean Garden se sustentaba en que la empresa realizaba adelantos y habilitaciones financieras a los productores al inicio de cada temporada de pesca o acuicultura. Sin embargo, desde la perspectiva de muchos productores, esos anticipos terminaban descontándose de manera poco transparente durante la liquidación final de las ventas. Como resultado, al cierre de cada ciclo productivo varios armadores y acuicultores consideraban que los saldos recibidos no reflejaban adecuadamente el valor comercial real del producto entregado.

Otro tema de preocupación era el cambio gradual en la estrategia de abastecimiento de la empresa. Históricamente Ocean Garden había sido concebida para promover exclusivamente el camarón mexicano en el mercado estadounidense. Sin embargo, durante aquellos años comenzó a incrementar la compra y comercialización de camarón procedente de otros países, en especial de Centroamérica y Asia. Para muchos integrantes de la industria nacional, esta práctica resultaba contradictoria con la misión original de la empresa, pues terminaba compitiendo con el mismo producto mexicano que debía representar.

Las evaluaciones previas a la privatización mostraron que el verdadero valor de Ocean Garden residía en su prestigio comercial y relaciones de mercado, ya que carecía de activos logísticos e infraestructura física de procesamiento propia.

Las reuniones se realizaban siempre en territorio mexicano, los participantes insistíamos en que los acuerdos, compromisos y negociaciones quedaran documentados formalmente bajo jurisdicción mexicana. Incluso, en una ocasión se logró que una reunión programada en San Diego se trasladara a Tijuana, precisamente para asegurar una mayor transparencia en el proceso.

En paralelo, se impulsó un proceso de revisión y evaluación de activos con características similares a una evaluación de la empresa o “due diligence”. El objetivo era conocer el verdadero valor de la empresa ante la posibilidad de una futura privatización.

Los resultados nos sorprendieron a muchos participantes. A pesar de la fortaleza de la marca Ocean Garden, se observó que la compañía prácticamente ya no contaba con activos operativos relevantes. No poseía almacenes propios, equipo de transporte, plantas de proceso, ni infraestructura logística significativa. Su estructura se sustentaba principalmente en oficinas de representación localizadas en distintas regiones pesqueras de Sonora, Sinaloa, Baja California y Nayarit, además de sus oficinas corporativas en San Diego.

Esta situación llevó a una conclusión que compartían múltiples actores de la industria. Ocean Garden conservaba un enorme valor comercial gracias a su prestigio, sus relaciones con compradores estadounidenses y el posicionamiento histórico de su marca. Sin embargo, el modelo operativo había dejado de generar los beneficios que originalmente justificaban su existencia como instrumento de apoyo a los productores mexicanos.

Al mismo tiempo, la empresa enfrentaba crecientes compromisos financieros respaldados por recursos públicos y privados, situación que fortaleció el argumento a favor de su privatización.

Tras su privatización por familias sonorenses, el portafolio de marcas de Ocean Garden fue adquirido por CenSea y Captain Fresh. La operación unió la trayectoria del camarón mexicano con redes internacionales de distribución.

En ese contexto se desarrolló el proceso de venta que se realizó algunos años después, con la venta de la empresa a inversionistas mexicanos encabezados por las familias Sonorenses Bours (Bachoco), Luebbert (Selecta de Guaymas) y Mazón (Grupo Mazón). También marcó el inicio de una nueva fase en la que la empresa tendría que operar bajo criterios estrictamente empresariales y competir en un mercado global cada vez más dinámico.

En 2025, el portafolio de marcas de Ocean Garden (Ocean Garden, Compass, Mark, Ocean Shell y Calmex) fue adquirido por Central Seaway Company (CenSea), empresa perteneciente al conglomerado Captain Fresh empresa de origen hindú. Esta operación unió dos importantes distribuidores de productos del mar: por un lado, la experiencia histórica de Ocean Garden en camarón mexicano; por otro, la red internacional de abastecimiento y la infraestructura comercial de CenSea y Captain Fresh.

Lo que comenzó como un esfuerzo colectivo de productores para acceder al mercado norteamericano terminó convirtiéndose en una marca internacional integrada a una de las redes globales de comercialización de productos del mar más dinámicas de la actualidad.

Fuente:
https://expansion.mx/expansion/2011/09/14/una-captura-difcil
https://thefishingdaily.com/latest-news/censea-acquires-the-ocean-garden-brand-portfolio/
* Alejandro Godoy es fundador de Seafood Business Solutions, empresa de consultoría especializada en inteligencia de mercados acuícolas y pesqueras. Tiene más de 20 años desarrollando estudios a gobiernos y empresas globalmente.
Correo electrónico: sonoralex@hotmail.com

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