Redacción │ Panorama Acuícola Magazine
Análisis editorial del artículo publicado en línea por The New York Times Magazine el 8 de octubre de 2026 y en The New York Times el 25 de octubre de 2026, con base en estadísticas de la FAO y literatura científica revisada por pares. Versión en español del análisis publicado por Aquaculture Magazine.
The New York Times sostiene que la acuicultura agrava la sobrepesca. Los datos de la FAO muestran que las granjas ya aportan el 53% de los pescados y mariscos del mundo mientras la captura silvestre se mantiene estable, y estudios revisados por pares documentan tres décadas de menor dependencia de pescado silvestre en el alimento.
El 25 de octubre de 2026, The New York Times publicó «A Sea of Trouble», parte de la investigación del periodista Ian Urbina sobre el comercio mundial de harina de pescado, que The New York Times Magazine había publicado en línea el 8 de octubre con el título «The Dirty Secret Behind the Farmed Fish You Eat». Su tesis central es que la acuicultura, presentada como alivio para los océanos sobreexplotados, en realidad agrava la sobrepesca.
El reportaje documenta abusos reales en barcos pesqueros y en el entorno de las plantas de harina de pescado, y esos abusos merecen escrutinio. Sin embargo, el paso de «algunas cadenas de suministro de harina de pescado tienen abusos» a «la acuicultura acelera el agotamiento de los océanos» no está sustentado por la evidencia. El artículo se apoya en casos extremos, en índices de conversión desactualizados y en estadísticas presentadas sin el contexto que cambia su significado. Omite dos décadas de investigación revisada por pares y las propias cifras de producción de las Naciones Unidas.
Esto importa porque el artículo no se limita a criticar a una industria. Dice a los consumidores que comer productos del mar cultivados los convierte en partícipes de una crisis ambiental. Ese consejo, si se siguiera, alejaría a las personas de una de las fuentes de proteína animal más eficientes y nutritivas que existen. Las secciones siguientes revisan una por una las principales afirmaciones del artículo y las contrastan con el registro científico.
Afirmación 1: la acuicultura agrava la sobrepesca
Lo que dice el artículo. Como muchas especies cultivadas se alimentan con harina y aceite de pescado elaborados con peces silvestres, el artículo sostiene que la acuicultura aumenta, en lugar de aliviar, la presión de la sobrepesca. Lo respalda con la estadística de que un tercio de las poblaciones de peces del mundo se explota a niveles insostenibles.
Lo que muestra la evidencia. De acuerdo con El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2026 de la FAO, la acuicultura produjo un récord de 103 millones de toneladas (Mt) de pescados y mariscos en 2024, el 53% del total mundial, mientras la pesca de captura aportó 92 Mt. La captura silvestre se ha mantenido alrededor de 90 Mt durante tres décadas. Prácticamente todo el crecimiento en la oferta de alimentos acuáticos desde los años noventa proviene de las granjas. Si esa demanda se hubiera cubierto con pesca, las poblaciones silvestres enfrentarían una presión muy superior a cualquiera atribuible a la harina de pescado.
La cifra de un tercio es correcta, pero incompleta. El mismo informe de la FAO indica que el 62.4% de las poblaciones marinas monitoreadas se pescaba dentro de niveles biológicamente sostenibles en 2023, y que el 72.6% de los desembarques mundiales provino de poblaciones sostenibles. La diferencia se explica porque las pesquerías más grandes, incluidas las principales pesquerías de reducción, suelen ser las que tienen una gestión más intensiva.
Hilborn et al. (2020), en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), reunieron las tendencias de las poblaciones evaluadas científicamente, que representan cerca de la mitad de la captura marina mundial reportada. En promedio, la abundancia de esas poblaciones aumentaba y se encontraba en los niveles objetivo o cerca de ellos. Las regiones con gestión débil mostraron tasas de explotación cerca de tres veces mayores y la mitad de la abundancia. La sobrepesca que describe el artículo es un problema de gobernanza pesquera en regiones específicas, no una propiedad inherente a la acuicultura.
La captura silvestre se ha mantenido cerca de 90 millones de toneladas durante tres décadas. Prácticamente todo el crecimiento en la oferta mundial de alimentos acuáticos desde entonces proviene de las granjas.
Afirmación 2: un salmón de cultivo come varias veces su peso en pescado silvestre
Lo que dice el artículo. La investigación afirma que, en algunas granjas, un salmón consume más de seis veces su propio peso en pescado silvestre antes de llegar al mercado, y que dos tercios de la acuicultura mundial cultivan especies alimentadas con harina y aceite de pescado.
Lo que muestra la evidencia. La precisión «en algunas granjas» indica un caso atípico, pero el lector queda con la impresión de que es la norma. Índices de esa magnitud corresponden a los años noventa, cuando Naylor et al. (2000) dieron la primera alerta en Nature. La respuesta de la industria desde entonces es una de las mejoras de eficiencia mejor documentadas en la producción moderna de alimentos.
En 1990, cerca del 90% de los ingredientes del alimento para salmón en Noruega era de origen marino; en 2013 la proporción era de alrededor de 30% (Ytrestøyl et al., 2015, Aquaculture). Entre 2010 y 2013, la producción noruega de salmón creció 30%, mientras la cantidad total de ingredientes marinos utilizados bajó de 544,000 a 466,000 toneladas. En 2020, los 1.98 Mt de ingredientes de alimento empleados para producir 1.47 Mt de salmón noruego fueron 22.4% marinos y 73.1% vegetales (Aas et al., 2022, Aquaculture Reports). Además, una parte de esa fracción marina no proviene de pescado entero, sino de recortes de pescado ya procesado para consumo humano.
Figura 1. Proporción de ingredientes marinos (harina y aceite de pescado) en el alimento para salmón en Noruega. Los valores de 1990 y 2013 son aproximados, según los reportan los autores. Fuentes: Ytrestøyl et al. (2015); Aas et al. (2022).
Kok et al. (2020), en la revista Aquaculture, recalcularon el índice Fish In : Fish Out (FIFO) con asignación económica, el método estándar en el análisis de ciclo de vida. Su resultado: la acuicultura alimentada mundial produce de tres a cuatro veces más pescado del que consume, y el salmón y la trucha, los grupos que más dependen de ingredientes marinos, tienen un balance neutro. Naylor et al. (2021), al revisar su propio artículo de referencia veinte años después en Nature, concluyeron que las mejoras en la eficiencia del alimento y en la nutrición de los peces han reducido el índice FIFO en todas las especies alimentadas. Los mismos autores que iniciaron la crítica sobre la harina de pescado documentan hoy su corrección, un cuerpo de trabajo que el artículo de The New York Times no aborda.
La cifra de «dos tercios» merece el mismo examen. El tercio restante de la acuicultura, sobre todo carpas filtradoras, bivalvos y algas, no requiere alimento externo, algo que reconoce el propio artículo complementario de Urbina. Entre las especies alimentadas, recibir harina de pescado no equivale a depender de ella: en la mayoría de las dietas para tilapia, carpa, bagre y camarón, los ingredientes marinos son hoy una inclusión menor, como resume la revisión de la evidencia 2021-2026 sobre sustitución de harina de pescado publicada en esta revista.
Afirmación 3: una quinta parte de la captura mundial se desvía de las personas al alimento animal
Lo que dice el artículo. Señala que una quinta parte de todo el pescado extraído de los océanos se destina hoy a usos distintos del consumo humano, principalmente harina y aceite de pescado, lo que sugiere una pérdida grande y creciente de alimento que podría consumir la población.
Lo que muestra la evidencia. El significado de esa cifra depende del denominador, que el artículo no aclara. Medida frente a la producción total de pescados y mariscos, la FAO informa que el 11%, cerca de 21 Mt, se destinó a usos no alimentarios en 2024, y que el 89% restante se dirigió directamente al consumo humano.
Una proporción creciente de la harina y el aceite de pescado no proviene de pescado entero. Los subproductos, es decir, cabezas, esqueletos, vísceras y recortes que quedan tras procesar pescado para consumo humano, aportaron el 34% de la harina de pescado y el 54% del aceite de pescado mundiales en 2024, según el análisis de IFFO sobre los datos del SOFIA 2026. Cada tonelada de recortes de salmón, atún o pangasius convertida en alimento es una tonelada de nutrientes recuperada de lo que de otro modo sería desecho.
El pescado entero que se reduce proviene en gran parte de un número reducido de especies pelágicas pequeñas, óseas y grasas, como la anchoveta peruana, el menhaden y el lanzón, cuyo mercado directo para consumo humano es limitado y cuyas pesquerías están entre las más vigiladas del mundo. Estas pesquerías enfrentan sus propios retos, como mostró el efecto de El Niño en la producción de harina y aceite de pescado de Perú y Chile, pero esos retos se gestionan con cuotas, vedas y evaluación de poblaciones, no se ignoran.
Afirmación 4: químicos peligrosos terminan en los productos del mar cultivados
Lo que dice el artículo. Advierte que con frecuencia se añaden antimicrobianos, retardantes de llama y anestésicos a los estanques, y que estas sustancias llegan a los productos del mar que se venden en supermercados y restaurantes de Estados Unidos.
Lo que muestra la evidencia. El artículo trata a la acuicultura como una práctica única y no distingue entre operaciones sin regulación y las granjas reguladas y sujetas a análisis de residuos que abastecen a la mayoría de los mercados de exportación. El uso de antibióticos en la salmonicultura es el ejemplo más claro. En Noruega, el mayor productor mundial de salmón del Atlántico, las ventas de medicamentos antibacterianos para la acuicultura cayeron cerca de 99% entre 1987 y 1996, después de que la industria adoptó vacunas contra la furunculosis y la vibriosis (Markestad y Grave, 1997, Developments in Biological Standardization). En el mismo periodo, la producción se multiplicó. Donde persiste el mal uso de antimicrobianos, se trata de una falla regulatoria en jurisdicciones concretas, y las herramientas para corregirla son conocidas.
Para el consumidor, la pregunta decisiva es el balance entre riesgo y beneficio. En una revisión de dos décadas de estudios publicada en JAMA, Mozaffarian y Rimm (2006) encontraron que consumir una o dos porciones de pescado a la semana, en especial especies ricas en los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA como el salmón, redujo el riesgo de muerte coronaria en 36% y la mortalidad total en 17%. Concluyeron que los riesgos por contaminantes en los niveles de exposición habituales son pequeños en comparación. Un artículo que aleja a los lectores del pescado de cultivo con base en contaminantes traza puede causar más daño a la salud pública que los propios contaminantes.
Una o dos porciones de pescado a la semana redujeron el riesgo de muerte coronaria en 36%. Evitar el pescado de cultivo por contaminantes traza puede costar más salud de la que protege.
Afirmación 5: la acuicultura provoca inseguridad alimentaria en países pobres
Lo que dice el artículo. A partir de reportajes en Senegal, Gambia y Mauritania, la investigación vincula las fábricas de harina de pescado con la pérdida de pescado local accesible, el desplazamiento de pescadores artesanales y la contaminación de comunidades costeras, y lo presenta como un costo oculto de los productos del mar cultivados que se consumen en los países ricos.
Lo que muestra la evidencia. Este es el material más sólido del artículo, y una respuesta honesta debe reconocerlo. Cashion et al. (2017), en Fish and Fisheries, estimaron que la mayor parte del pescado que se reduce a harina y aceite pertenece a especies aptas para consumo humano. En África Occidental, donde la sardinela y el bonga son una fuente de proteína económica y esencial, la competencia entre las plantas de reducción y los mercados locales afecta a personas reales.
Sin embargo, el artículo identifica mal la causa. Los casos de África Occidental que describe se originan en licencias débiles, capturas no declaradas, flotas extranjeras que operan con poca supervisión y una aplicación laxa de la normativa ambiental en las plantas de proceso. Son fallas de gobernanza pesquera, y Hilborn et al. (2020) muestran que esas fallas son reversibles donde se aplica una gestión basada en la ciencia. La solución es una regulación más estricta de las pesquerías de reducción, la trazabilidad desde la captura y la certificación independiente de los ingredientes marinos, junto con el cambio hacia subproductos y nuevos ingredientes que ya está en marcha.
La acuicultura es, además, uno de los principales motores de la seguridad alimentaria en los países en desarrollo. Naylor et al. (2021) encontraron que la acuicultura continental, sobre todo en Asia y en gran parte de especies de bajo nivel trófico y con poca harina de pescado, es la que más ha contribuido al volumen de producción mundial y a la seguridad alimentaria en las últimas dos décadas. El propio artículo complementario de Urbina reconoce que la piscicultura redujo los precios del pescado para los hogares de bajos ingresos en Bangladesh y generó empleo, en particular para mujeres, en la India.
Lo que el artículo omite
Nutrición. Golden et al. (2021), en un estudio publicado en Nature como parte del Blue Food Assessment, modelaron los sistemas alimentarios mundiales hasta 2030. Un escenario que añade 15 Mt a la oferta de alimentos acuáticos, impulsado en gran medida por la inversión y la innovación en acuicultura, reduciría los precios de estos alimentos en 26% y evitaría cerca de 166 millones de casos de consumo insuficiente de micronutrientes.
Huella ambiental. Gephart et al. (2021), también en Nature, elaboraron la comparación estandarizada más completa hasta la fecha de los alimentos acuáticos, que abarca emisiones de gases de efecto invernadero, nitrógeno, fósforo, agua dulce y uso de suelo. Hilborn et al. (2018), con base en 148 análisis de ciclo de vida publicados en Frontiers in Ecology and the Environment, compararon las proteínas de origen animal por unidad de proteína producida. Sus resultados se resumen en la Tabla 1.
| Sistema de producción | Desempeño ambiental | Fuente |
|---|---|---|
| Bivalvos y algas de cultivo | Los menores factores de presión ambiental de todos los alimentos acuáticos evaluados | Gephart et al. (2021) |
| Salmón, trucha, carpas alimentadas, bagre y tilapia de cultivo | Similar o mejor que el pollo en los factores de presión evaluados | Gephart et al. (2021) |
| Cultivo de moluscos y pesquerías de pelágicos pequeños | El menor impacto por unidad de proteína entre los alimentos de origen animal | Hilborn et al. (2018) |
| Salmonicultura | Muy cerca de los moluscos y de los pelágicos pequeños | Hilborn et al. (2018) |
| Producción de carne de res y cultivo de bagre | El mayor impacto por unidad de proteína entre los sistemas evaluados | Hilborn et al. (2018) |
Tabla 1. Desempeño ambiental de sistemas de producción de proteína animal en dos estudios comparativos revisados por pares. Elaborado por Panorama Acuícola Magazine con información de Gephart et al. (2021) y Hilborn et al. (2018).
Trayectoria. Los mismos científicos que en el año 2000 fueron los más críticos del sector hoy lo describen como una actividad que se expande en una dirección en general más sostenible, y señalan los retos pendientes: enfermedades, contaminación, cambio climático y una dependencia creciente de cultivos agrícolas para el alimento (Naylor et al., 2021). Ese es el panorama equilibrado que no recibieron los lectores del artículo.
Lo que significa para la industria acuícola
- Informe sus indicadores de alimento con el mismo rigor que la ciencia: Fish In : Fish Out, proporción de ingredientes marinos provenientes de subproductos y estado de certificación de cada fuente marina.
- Trate los casos de África Occidental como un riesgo de la cadena de suministro, no como un problema de relaciones públicas: solicite a sus proveedores de alimento trazabilidad por embarcación y certificación independiente.
- Cuando el sector reciba críticas, responda con cifras y fuentes revisadas por pares, y reconozca los problemas que son reales.
Límites: los promedios mundiales ocultan una gran variación entre especies, países y empresas; las cifras de este artículo describen al sector en su conjunto, no a cada operación.
Conclusión
El debate sobre acuicultura y sobrepesca merece mejor evidencia que la que ofrece el artículo. La acuicultura tiene problemas reales, y el periodismo de investigación que expone el trabajo forzoso, la pesca ilegal o los vertidos tóxicos presta un servicio público. La industria debe tomar en serio ese escrutinio y actuar en consecuencia. Pero la conclusión central del artículo, que los productos del mar cultivados agravan la crisis que debían resolver, no se desprende de su propia evidencia. Presenta índices extremos como típicos, cita estadísticas sin los denominadores que cambian su significado, atribuye a la acuicultura fallas de la gobernanza pesquera y omite la literatura revisada por pares que mide el avance del sector.
La acuicultura ya produce más pescados y mariscos que todas las flotas pesqueras del mundo juntas. Su dependencia de pescado silvestre por kilogramo producido ha caído de forma marcada durante tres décadas, y un tercio de su producción no requiere alimento. El camino es una mejor gobernanza de las pesquerías de reducción y la innovación continua en el alimento, no un relato que aleje a los consumidores de una de las fuentes de proteína animal más eficientes que existen. La Tabla 2 resume cada afirmación frente a la evidencia.
| Afirmación del artículo | Lo que muestra la evidencia | Fuente |
|---|---|---|
| La acuicultura agrava la sobrepesca | La acuicultura aportó 103 Mt (53%) de los pescados y mariscos en 2024; la captura silvestre se mantiene en cerca de 92 Mt | FAO SOFIA 2026 |
| Un tercio de las poblaciones está sobreexplotado | El 72.6% de los desembarques mundiales proviene de poblaciones sostenibles; las poblaciones gestionadas están, en promedio, en niveles objetivo | FAO SOFIA 2026; Hilborn et al. (2020) |
| Un salmón come seis veces su peso en pescado silvestre | La acuicultura alimentada produce de 3 a 4 veces el pescado que consume; el salmón y la trucha tienen balance neutro | Kok et al. (2020); Naylor et al. (2021) |
| El alimento del salmón depende del pescado silvestre | La proporción marina del alimento del salmón noruego bajó de cerca de 90% (1990) a 22.4% (2020) | Ytrestøyl et al. (2015); Aas et al. (2022) |
| Una quinta parte de la captura se destina a alimento animal | El 11% de la producción total de pescados y mariscos tiene usos no alimentarios; el 34% de la harina de pescado proviene de subproductos | FAO SOFIA 2026; IFFO |
| Los químicos hacen inseguro al pescado de cultivo | El uso de antibacterianos en Noruega cayó cerca de 99% (1987–1996); el consumo de pescado reduce la muerte coronaria en 36% | Markestad y Grave (1997); Mozaffarian y Rimm (2006) |
| El pescado de cultivo daña al planeta | El salmón, la trucha, la carpa y la tilapia de cultivo igualan o superan al pollo; bivalvos y algas tienen el menor impacto | Gephart et al. (2021); Hilborn et al. (2018) |
Tabla 2. Afirmaciones del artículo de The New York Times frente a las estadísticas de la FAO y la evidencia revisada por pares. Elaborado por Panorama Acuícola Magazine.
Preguntas frecuentes
¿La acuicultura agrava la sobrepesca?
Los datos mundiales no respaldan esa conclusión. La acuicultura produjo 103 Mt de pescados y mariscos en 2024, el 53% del total, mientras la captura silvestre se ha mantenido cerca de 90 Mt durante tres décadas (FAO SOFIA 2026). La salud de las poblaciones depende sobre todo de la gestión pesquera (Hilborn et al., 2020).
¿Cuánto pescado silvestre come un salmón de cultivo?
Mucho menos que en los años noventa. Los ingredientes marinos representaron el 22.4% del alimento del salmón noruego en 2020, frente a cerca de 90% en 1990, y las estimaciones económicas de Fish In : Fish Out muestran que la salmonicultura y la truticultura tienen balance neutro (Aas et al., 2022; Kok et al., 2020).
¿Qué proporción de la harina de pescado proviene de subproductos?
Los subproductos, como cabezas, esqueletos y recortes, aportaron el 34% de la harina de pescado y el 54% del aceite de pescado mundiales en 2024, según el análisis de IFFO sobre los datos del SOFIA 2026 de la FAO.
¿Es seguro comer pescado de cultivo?
Para la mayoría de las personas, los beneficios superan los riesgos. Una o dos porciones de pescado a la semana redujeron el riesgo de muerte coronaria en 36% y la mortalidad total en 17% (Mozaffarian y Rimm, 2006). En Noruega, el uso de antibacterianos en la acuicultura cayó cerca de 99% entre 1987 y 1996 tras la adopción de la vacunación.
¿Es válida la preocupación por la harina de pescado en África Occidental?
En parte. La mayor parte del pescado que se reduce a harina pertenece a especies aptas para consumo humano (Cashion et al., 2017), y en África Occidental la reducción compite con los mercados locales. La causa es una gobernanza pesquera débil, que se puede corregir con regulación más estricta, trazabilidad y certificación.
Fuentes y metodología
Tipo de contenido: análisis editorial de Panorama Acuícola Magazine, traducido de la versión publicada en Aquaculture Magazine. Declaración: Panorama Acuícola Magazine es una publicación especializada cuyos anunciantes incluyen empresas de alimento, nutrición y acuicultura; ninguna empresa encargó ni patrocinó este artículo. Nota sobre los datos: las afirmaciones atribuidas a The New York Times se parafrasean del artículo publicado en línea el 8 de octubre de 2026 y del reportaje complementario de The Outlaw Ocean Project. Las cifras mundiales provienen de la FAO y se expresan en equivalente de peso vivo.
Referencias
Aas, T.S., Åsgård, T. y Ytrestøyl, T. (2022). Utilization of feed resources in the production of Atlantic salmon (Salmo salar) in Norway: An update for 2020. Aquaculture Reports, 26, 101316. doi:10.1016/j.aqrep.2022.101316
Cashion, T., Le Manach, F., Zeller, D. y Pauly, D. (2017). Most fish destined for fishmeal production are food-grade fish. Fish and Fisheries, 18(5), 837–844. doi:10.1111/faf.12209
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Gephart, J.A., Henriksson, P.J.G., Parker, R.W.R., et al. (2021). Environmental performance of blue foods. Nature, 597, 360–365. doi:10.1038/s41586-021-03889-2
Golden, C.D., Koehn, J.Z., Shepon, A., et al. (2021). Aquatic foods to nourish nations. Nature, 598, 315–320. doi:10.1038/s41586-021-03917-1
Hilborn, R., Banobi, J., Hall, S.J., Pucylowski, T. y Walsworth, T.E. (2018). The environmental cost of animal source foods. Frontiers in Ecology and the Environment, 16(6), 329–335. doi:10.1002/fee.1822
Hilborn, R., Amoroso, R.O., Anderson, C.M., et al. (2020). Effective fisheries management instrumental in improving fish stock status. PNAS, 117(4), 2218–2224. doi:10.1073/pnas.1909726116
IFFO (2026). The State of World Fisheries and Aquaculture 2026: analysis through a marine ingredients lens.
Kok, B., Malcorps, W., Tlusty, M.F., et al. (2020). Fish as feed: Using economic allocation to quantify the Fish In : Fish Out ratio of major fed aquaculture species. Aquaculture, 528, 735474. doi:10.1016/j.aquaculture.2020.735474
Markestad, M. y Grave, K. (1997). Reduction of antibacterial drug use in Norwegian fish farming due to vaccination. Developments in Biological Standardization, 90, 365–369.
Mozaffarian, D. y Rimm, E.B. (2006). Fish intake, contaminants, and human health: Evaluating the risks and the benefits. JAMA, 296(15), 1885–1899. doi:10.1001/jama.296.15.1885
Naylor, R.L., Goldburg, R.J., Primavera, J.H., et al. (2000). Effect of aquaculture on world fish supplies. Nature, 405, 1017–1024. doi:10.1038/35016500
Naylor, R.L., Hardy, R.W., Buschmann, A.H., et al. (2021). A 20-year retrospective review of global aquaculture. Nature, 591, 551–563. doi:10.1038/s41586-021-03308-6
Urbina, I. (2026, 8 de octubre). The dirty secret behind the farmed fish you eat. The New York Times Magazine.
Urbina, I. (2026, 9 de octubre). The price paid beyond the plate: the huge costs of farmed seafood. Daily Maverick / The Outlaw Ocean Project.
Ytrestøyl, T., Aas, T.S. y Åsgård, T. (2015). Utilisation of feed resources in production of Atlantic salmon (Salmo salar) in Norway. Aquaculture, 448, 365–374. doi:10.1016/j.aquaculture.2015.06.023
Panorama Acuícola Magazine es una publicación técnica en español para la industria acuícola de América Latina, con artículos técnicos, noticias y análisis para productores, nutricionistas y proveedores, en panoramaacuicola.com. Este análisis se publicó originalmente en inglés en Aquaculture Magazine.


