LALLEMAND
CARGILL_Empyreal
CARGILL
Cigüeña de cuello negro anidando en el bordo de un estanque de camarón. © Juanita Fonseca.

Camarones y aves playeras: ¿aliados para el comercio y la conservación?

NICOVITA
AQUAMOL
Megasupply
PRILABSA
NRA

Por: James Lowen

Traducción y adaptación al español por Juanita Fonseca*

Para algunos productores de camarón, pensar en las aves como amigas puede resultar difícil. Muchas granjas son visitadas por cormoranes, que nadan bajo el agua para atrapar camarones. Comprensiblemente, los acuicultores, a menudo, los consideran plaga. Sin embargo, las aves playeras no plantean tal problema a la industria, nadie perderá dinero porque visiten su granja. Su hambre no perjudica a los camarones.

Tampoco compiten por alimento (pequeños gusanos) con los camarones, estas aves solo pueden acceder a los estanques después de la cosecha, cuando se han drenado, y se van a los pocos días, una vez que los estanques están secos. Nadie perderá dinero porque las aves playeras visiten su granja. Su hambre no perjudica a los camarones.

Las aves playeras necesitan reponer sus niveles de energía después de migrar miles de kilómetros, generalmente, desde las zonas de anidación en el Ártico. Muchas tienen un largo viaje por delante, ya que pasan el resto del año en América del Sur. Esto significa que conectan todo el continente americano, incluidos los mercados clave para la industria camaronera.

Por ejemplo, en 2020 se observó un individuo de Playero Rojizo (Calidris canutus) marcado con una etiqueta verde en la pata en la camaronera Acuícola Real de SEAJOY, en Nicaragua. Once años atrás, el mismo individuo también fue observado en lugares tan lejanos como Massachusetts y Delaware (Estados Unidos) y en Ontario (Canadá).

Miles de playeros semipalmeados y occidentales en la granja camaronera Acuícola Real, Golfo de Fonseca, Nicaragua. © Salvadora Morales.
Miles de playeros semipalmeados y occidentales en la granja camaronera Acuícola Real, Golfo de Fonseca, Nicaragua. © Salvadora Morales.

Camaroneras amigas de las aves playeras

En un mundo sin gente, las aves playeras se reabastecerían en humedales naturales, pero las actividades humanas han cambiado el paisaje, por lo que las aves playeras encuentran, cada vez más, que sus sitios de parada han sido construidos, degradados o contaminados. A lo largo de algunas costas de México y América Central, como el Golfo de Fonseca (El Salvador, Honduras y Nicaragua), las aves playeras ahora encuentran alimento más fácilmente en humedales artificiales como estanques de camarón.

De esta manera, muchas granjas de camarón en América sirven como restaurantes y hoteles vitales para docenas de especies de aves playeras. Cuando la marea alta inunda las costas, las aves playeras necesitan tierras secas cercanas para descansar, como bordos y caminos entre estanques de camarones. Más allá de los “restaurantes” y “hoteles”, algunas granjas también proporcionan “hogares” a las aves playeras durante todo el año.

Las Cigüeñas de Cuello Negro (Himantopus mexicanus) a menudo ponen huevos y crían pollitos en los bordos. En Nicaragua, uno de cada tres Chorlitos de Wilson (Charadrius wilsonia) ahora vive en una granja camaronera.

Bandada de aves playeras utilizando un dique. © Salvadora Morales.
Bandada de aves playeras utilizando un dique. © Salvadora Morales.

Muchos productores de camarón han comprendido la importancia de sus granjas para estas aves. Con el apoyo de conservacionistas, varios productores están ayudándolas activamente. En México, Guatemala, Nicaragua, Honduras y Panamá han trabajado con la Red Hemisférica de Reserva para Aves Playeras (RHRAP, una red internacional de conservación) para identificar las prácticas acuícolas que promueven la conservación de las aves playeras, según menciona Salvadora Morales de la RHRAP.

En 2019, SEAJOY, Manomet (una organización conservacionista con sede en Estados Unidos) y la RHRAP desarrollaron un taller en Nicaragua, que buscó construir alianzas para la conservación de las aves playeras en zonas de producción de camarón. Entre las diez empresas y entes gubernamentales que asistieron se encontraban la Camaronera de Nicaragua S.A., Cooperativa Playa Hermosa, Sahlman Seafoods y Aquamar.

Los participantes elaboraron un plan de acción centrado en investigación, monitoreo y gestión. También, se llevó a cabo un taller similar en Honduras, al cual asistieron productores de camarón del Grupo Granjas Marinas, el Grupo Litoral, Rivermar, El Faro y Milcien. Los participantes acordaron para 2030 “utilizar las mejores prácticas para la conservación de las aves playeras”.

Ismael Wong, Gerente general del Grupo SEAJOU/COOKE recibiendo un reconocimiento por su colaboración en la conservación de aves playeras en el Golfo de Fonseca, Nicaragua. © Salvadora Morales.
Ismael Wong, Gerente general del Grupo SEAJOU/COOKE recibiendo un reconocimiento por su colaboración en la conservación de aves playeras en el Golfo de Fonseca, Nicaragua. © Salvadora Morales.

Prácticas de producción amigables con las aves playeras

Entonces, ¿qué aspecto tienen las “mejores prácticas”? ¿Qué puede hacer un productor de camarón en granjas extensivas o semiintensivas que ayude a las aves playeras, sin perjudicar sus propias operaciones? Según Morales, se han identificado un conjunto de más de 30 acciones.

El primer paso consiste en “documentar qué aves playeras usan la granja, cuándo y dónde¨. Con esta información, los productores pueden “identificar y proteger sitios importantes donde se concentran las aves playeras”, explica Salvadora Morales.

Héctor Corrales, del Grupo Granjas Marinas, considera que el “mejor ejemplo de las prácticas de nuestras granjas que ayudan a las aves playeras” consiste en construir bordos con pendientes menos pronunciadas. Explica Corrales, estos “se ven menos afectados por la erosión; como consecuencia, existe más playa, lo que proporciona un hábitat ideal para las aves playeras”. Restringir la vegetación en los bordos a no más del 30% también ayuda. Morales sugiere complementar estas acciones “minimizando la perturbación a las aves playeras que utilizan los bordos para descansar temporalmente”.

También hay evidencia de que la cosecha de estanques de forma secuencial, proporciona a las aves playeras un suministro constante de áreas alternativas de alimentación. Después de la cosecha, dejar las compuertas de algunos estanques abiertas durante unos días permitiría la entrada de agua de marea, lo que, a su vez, prolongaría su idoneidad como zonas de alimentación para las aves. Estos pequeños cambios tienen grandes beneficios para estas especies.

Estanque de camarón en proceso de cosecha. © Juanita Fonseca.
Estanque de camarón en proceso de cosecha. © Juanita Fonseca.

Aunque tales medidas pueden costar poco e interferir mínimamente en las operaciones, ¿por qué debería un productor de camarón preocuparse por ellas? Una de las razones, sugiere Morales, es que “las aves playeras pueden unir a las comunidades, a los productores y a los conservacionistas, lo que no es tan común en la industria”. Por ejemplo, en 2021, RHRAP y SEAJOY realizaron un festival de aves playeras en el Delta Estero Real en Nicaragua, como parte de las actividades de educación ambiental adelantadas por empresas locales y CAMANICA, una empresa española. “Con la ayuda de la industria, los niños de las comunidades cercanas aprendieron sobre las aves playeras locales”, menciona Morales.

Beneficio económico de recibir a las aves playeras

El involucramiento comunitario aporta valor a los productores. El ecoturismo, en particular la observación de aves, es un posible complemento. El objetivo final de la acuicultura de camarón amigable con las aves playeras, sugiere Juanita Fonseca de la RHRAP y becaria del Programa Soluciones Costeras, es “brindar beneficios económicos a los productores al implementar prácticas que ayuden a su conservación”.

Generar beneficio comercial directo a través de un camarón amigable con las aves playeras. Aunque Fonseca reconoce que, hoy en día, un nuevo producto con certificación independiente dirigido a consumidores sensibilizados con el medio ambiente no ofrece ningún beneficio de mercado para los productores, ya hay movimientos para que forme parte del mercado del mañana.

Observando aves playeras y conociendo una granja de camarón en Sinaloa, México.  © José Ramón Ávalos.
Observando aves playeras y conociendo una granja de camarón en Sinaloa, México.  © José Ramón Ávalos.

La certificación ambiental no es nada nuevo para los miembros del sector con visión de futuro. Muchos están familiarizados con las Mejores Prácticas Acuícolas, GlobalGap, el Consejo de Administración Acuícola (ASC, por sus siglas en inglés) o las normas europeas ISO 22000 e ISO 14000 como medios para acceder a los mercados “premium”. El Grupo Granjas Marinas y SEAJOY son algunas de las empresas cuyas operaciones en América Central están certificadas por ASC. Este enfoque tiene, cada vez, más sentido comercial.

El Grupo Granjas Marinas, explica Corrales, lleva tiempo “diferenciando un producto generado, siguiendo los más estrictos controles ambientales”, para “acceder a los clientes con mayores exigencias sociales y medioambientales”. Colaborar con RHRAP, dice, “encaja con nuestro espíritu de producir responsablemente y diferenciar nuestro producto en los mejores mercados”.

El problema es que ningún sistema de certificación actual incluye a las aves playeras, a pesar de su importancia mundial. Entonces, ¿cómo se podría reconocer a los productores de camarón por ayudar a estas aves? Un camino es que las empresas integren acciones relacionadas con las aves playeras en los planes internos de gestión ambiental. Otra opción, explica Fonseca, es “articular algunas buenas prácticas en los esquemas de certificación existentes”. Después de todo, proporcionar un hábitat usado por miles de aves playeras podría considerarse una prueba de un sistema de producción compatible con el mantenimiento del equilibrio ecológico.

Sin embargo, dice Fonseca, “consideramos que sería ideal crear una nueva etiqueta certificada enfocada en las aves playeras”. Ella es consciente de que no será fácil desarrollar una nueva marca “amigable con las aves playeras”, dados los costos que conlleva y la incertidumbre sobre su rentabilidad. De hecho, como observa Corrales desde la perspectiva del productor, “lamentablemente, en realidad, las nuevas certificaciones no suelen ir acompañadas de mejores precios”. No obstante, Fonseca y otros colegas están entusiasmados con un informe reciente de Seafood Business Solutions.

Granjas de camarón en Ensenada de Pabellones, Sinaloa, México. © Medardo Cruz.
Granjas de camarón en Ensenada de Pabellones, Sinaloa, México. © Medardo Cruz.

La consultora entrevistó a consumidores, restaurantes y distribuidores de Sinaloa (México) para evaluar opciones y oportunidades de crear una etiqueta certificada que apoye el hábitat de las aves playeras migratorias. Aunque los distribuidores mostraron poco interés, los consumidores y los restaurantes se mostraron entusiasmados. Ambos estaban dispuestos a “poner su dinero donde está su boca”, cuatro quintas partes de los restaurantes y dos tercios de los consumidores estaban dispuestos a pagar un extra que oscilaba entre el 2 y 10% por camarones certificados amigables con las aves playeras.

Y eso solo en Sinaloa, por no hablar de los mercados más lejanos. Los datos de otras industrias productivas, como la carne de res, café y arroz certificado y amigable con las aves, sugieren que hay buenas perspectivas para el camarón amigable con las aves en Norteamérica y Europa.

Para los productores de camarón, la sustentabilidad se ha convertido en una parte fundamental de hacer negocios. La producción semiintensiva de camarón puede trabajar con la naturaleza, en lugar de hacerlo contra ella, y, al menos en las Américas tropicales, puede ayudar a salvar a las aves playeras. Dado que los productores de carne de res, café y arroz están ganando dinero gracias a sistemas específicos de certificación amigables con las aves, ¿no será el turno de beneficiar al camarón?

Original en inglés por James Lowen
Traducción y adaptación al español por Juanita Fonseca
Foto Destacada: Cigüeña de cuello negro anidando en el bordo de un estanque de camarón. © Juanita Fonseca.
Para más información y recibir los diferentes materiales relacionados al tema contacte a Juanita Fonseca: jfonseca@manomet.org y Salvadora Morales smorales@manomet.org

LAQUA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *