Por: Antonio Garza de Yta, Ph.D.*
No cabe duda de que vivimos en una época de extremos, de contrastes, de enfrentamientos ideológicos, de desunión, y el sector acuícola no es ajeno al entorno que lo rodea. En todas las visiones podemos encontrar grandes ideas y oportunidades… La diversidad de opiniones, de perspectivas, de sentires, es lo que genera el progreso y la grandeza.
Últimamente me ha tocado presenciar muchos debates entre diversas ideologías: la escuela nueva contra la vieja, los promotores de la industria contra los defensores de la pequeña escala, los que defienden el conocimiento científico contra quienes desconfían de todo aquel que posee un grado educativo, los que promueven las nuevas tendencias de bienestar animal contra quienes piensan que es una exageración del movimiento “woke”.
Es cierto que todos vivimos un entorno específico que ha moldeado nuestra manera de pensar, de actuar y de sentir. La realidad, o nuestra realidad, depende de nuestro entorno. Mientras las personas que promueven la acuicultura de pequeña escala quieren generar centros genéticos regionales, capacitación y transferencia tecnológica por parte de cuerpos de extensionistas y el cooperativismo como integrador de la cadena de valor, por otra parte, los que promueven la acuicultura industrial fomentan los fondos de inversión, los centros genéticos privados y la libre competencia en toda la cadena de valor; por mencionar algunos puntos mínimos.
Pero no solo son estas dos vertientes de desarrollo, sino también los que promueven la vacunación de peces contra quienes se oponen, los que están 100% a favor del alimento formulado industrial contra quienes promueven la fabricación a pequeña escala, la acuicultura semiintensiva contra la acuicultura hiperintensiva; y la lista continúa y continúa.

Pero sea cual sea nuestra realidad y nuestra forma de pensar, debemos encontrar puntos en los que todos estemos de acuerdo. El primero, sin lugar a duda, es la sostenibilidad, sea cual sea la forma en que desarrollemos la acuicultura, esta debe asegurar que las siguientes generaciones puedan gozar de los mismos recursos, o mejores, de los que hoy gozamos.
El proyecto tiene que ser rentable, y mejorar la calidad de vida de las personas involucradas, no se trata de generar empleos mal remunerados o involucrar a miles de personas en una actividad a tan pequeña escala que por más que se esfuercen los implicados, esta no sea redituable.
Tenemos que evitar perpetuar la pobreza y lograr ser verdaderos agentes de cambio. Tenemos que reducir la huella ambiental al mínimo, ya sea a través del cultivo de plantas acuáticas o bivalvos, que son la forma más sustentable de generar alimento en el planeta, o a través de la intensificación inteligente, en donde los recursos (tierra, agua, alimento, energía) se usen de la mejor manera.
Tenemos que cultivar a nuestros organismos en las mejores condiciones posibles, no solo con el fin de su bienestar, sino también para maximizar su crecimiento, prevenir enfermedades y, en consecuencia, incrementar las ganancias.
Todo en la vida es un equilibrio, y nadie en este mundo es dueño de la verdad absoluta. Por ende, tenemos que tratar de ponernos en los zapatos del otro antes de criticar o condenar. Volvamos al antiguo y olvidado arte de ESCUCHAR, ya que solo haciéndolo podemos aprender. Tratemos de enfocarnos en el punto medio, pensemos en el bien común.
El imperio romano ha sido el más grande que ha existido en la historia debido a su diversidad. Si únicamente nos rodeamos de personas que piensan igual que nosotros, difícilmente innovaremos. En todas las visiones podemos encontrar grandes ideas y oportunidades.
La diversidad de opiniones, de perspectivas, de sentires, es lo que genera el progreso y la grandeza. Así que hoy más que nunca tendámonos la mano y trabajemos juntos por lo que tanto amamos: la acuicultura.

* Antonio Garza de Yta es COO de Blue Aqua International-Gulf, vicepresidente del Centro Internacional de Estudios Estratégicos para la Acuacultura (CIDEEA), presidente de Acuacultura sin Fronteras (AwF), expresidente de la Sociedad Mundial de Acuacultura (WAS), exsecretario de Pesca y Acuacultura de Tamaulipas (México) y creador de la Certificación para Profesionales en Acuacultura (CAP) junto con la Universidad de Auburn.